lunes, 5 de marzo de 2012

El queso que me supo rancio

Había visto este título en muchos estantes, principalmente de cadenas comerciales y de autoservicio. Nunca me llamó la atención. Ello, debido a mis prejuicios y juicios en torno a los textos de autoayuda. Trataré, pues, de comentarlo en dos vertientes. La de los objetivos y propósitos del autor, que empatan con los objetivos y propósitos del lector, y la vertiente del estilo de redacción y la calidad de la misma.

Spencer Johnson es de esos autores que observan la carencia de una educación emocional en la mayoría de los seres humanos. De ahí surge la primera vertiente mencionada. Johnson es psicólogo de profesión. Seguramente se percató, en sus consultas, de que la resistencia al cambio era una situación regular entres sus pacientes. Y descubrió, además, un gran nicho de mercado.

Regularmente, el lector de libros de autoayuda y superación personal se encuentra en una encrucijada en su vida. Espera que alguien le de un consejo práctico que remedie su situación. Como vemos, los propósitos se encuentran y se complementan. Sin embargo, no hay que pasar de lado el hecho de que cada cabeza es un mundo. Es decir, estos libros, que para muchos son como fórmulas mágicas hacia la felicidad o recetas de cocina, no siempre consideran las circunstancias concretas de cada lector.

Para el caso de ¿Quién se ha llevado mi queso?, el uso de una historia para hacernos conscientes del cambio constante en que vivimos y nuestra capacidad de adaptación al mismo, funciona en la medida de los propósitos del autor. De una manera por demás clara, usa a un par de ratoncitos, y otro par de seres humanos diminutos para ilustrar su postura (que es un conocimiento oriental). No obstante, en función de esa claridad se confunde al lector. La historia es presentada como un cuento, cuando en realidad no lo es. Podría aspirar a ser una fábula, por lo elementos que la conforman, pero un cuento jamás. El lenguaje es en sí, pobre.

Quizá alguien argumente, con justa razón, que Johnson no es literato. Cierto. Pero en virtud de esa verdad, debería de dejar de confundir al lector. ¿Quién se ha llevado mi queso? es una opción para quienes padecen alguna crisis, pero no la mejor, a pesar de los elogios plasmados en la contraportada y en la portada misma.

JOHNSON, Spencer: ¿Quién se ha robado mi queso?, España, Ediciones Urano, 2001, 112 p.


miércoles, 29 de febrero de 2012

La magia de la lectura en voz alta

Sin lugar a dudas la lectura en voz alta, bien realizada, propicia un ambiente mágico. Cornelia Funke (Dorsten, Westfalia, Alemania, 10 de diciembre de 1958) toma esta premisa como pretexto para regalarnos una maravillosa historia llena de misterio, acción e intertextualidad.

Corazón de tinta, narra la historia de Meggie, una niña de doce años, quien una noche de tormenta percibió que un personaje se acercaba a su hogar. Su padre, llamado por ella Mo, es un restaurador de libros que tiene un extraño don: dar vida a los personajes de los textos que lee en voz alta. El personaje en cuestión es Dedo Polvoriento, un saltimbanqui al que Mo (conocido también como Lengua de Brujo), extrajo sin querer de Corazón de tinta, libro que acostumbraba leer a la madre de Meggie.

Junto con Dedo Polvoriento, fueron apareciendo en nuestro mundo individuos como Capricornio y su súbdito Basta. El anhelo de riquezas y poder, llevan a estos últimos a secuestrar a Mo. Es ahí donde inicia la aventura y la aparición de nuevos personajes, como la tía Elionor, Fenoglio (autor de Corazón de tinta), Farid, Mortola y Darius, entre otros.

Heredera de los grandes maestros de la literatura fantástica, Funke nos presenta una historia sencilla, con un lenguaje literario claro y una constante referencia a otros textos. Esta última característica se presenta de manera explícita en los epígrafes de cada capítulo. Además de apoyarse en personajes de otras historias célebres, como lo son: Peter Pan, Las mil y una noches o La isla del tesoro.

Corazón de tinta es la primera parte de una trilogía Mundo de Tinta, conformada por dos títulos más: Sangre de tinta y Muerte de tinta. Existe una versión cinematográfica conocida en el mundo hispano con el nombre de El libro mágico y protagonizada por Andy Serkis, Brendan Fraser, Daniela Córdova, Helen Mirren y Paul Bettany.



Si usted está interesado en promover la lectura entre niños y jóvenes, esta es una muy buena apuesta.

FUNKE, Cornelia: Corazón de tinta, trad. Rosa Pilar Blanco, México, FCE-Ediciones Siruela, 2008, 606 p. (Col. A la orilla del viento; 190)

Historia de la lectura en el mundo occidental

A la par de la falsa idea de que leer es un concepto general y abstracto, entre la sociedad permea la idea de que siempre se ha leído igual. Guglielmo Cavallo (Carovigno, Italia, 1938) y Roger Chartier (Lyon, Francia, 9 de diciembre de 1945), dirigen a un colectivo de estudiosos de la historia de la lectura. Partiendo de que la lectura se realiza en el encuentro e intercambio entre texto y lector, los ensayos de este volumen transitan desde la antigua Grecia hasta los años ochenta del siglo XX.

 La introducción es un texto, por sí, imperdible. El fragmento donde los directores abordan los contrastes de la lectura brinda luminosidad en torno al acto lector. La singularidad y colectividad de leer quedan de manifiesto cuando el concepto del acto lector, se concibe más allá de una mera operación intelectual. Asimismo, Cavallo y Chartier, exponen las diferencias entre el discurso hablado, el discurso escrito y su relación con la lectura.

En las páginas de esta obra encontraremos la transición de la lectura en voz alta a la lectura silenciosa, sabremos que los lectores nunca han sido mayoría, que los griegos relacionaban la comunicación escrita con la pederastia.

Las funciones de las bibliotecas públicas también han ido modificándose en el tiempo, las formas y espacios de lectura no son ajenos a dichas transformaciones. El ensayo de Armando Petrucci, "Leer por leer: un porvenir para la lectura", puede ofrecer tranquilidad a quienes se angustian y reprueban que se lea literatura "de poca calidad".

Dos de los ensayos, para mis referentes, más complicados son los de Jean-Francois Gilmont ("Reforma protestante y lecturas") y Dominique Julia ("Lecturas y Contrarreforma). Mi desconocimiento de la Reforma y Contrarreforma, su impacto histórico, fue una limitante para explotar con mayor éxito el texto.

Historia de la lectura occidental es una obra que mucho aportaría a los promotores de lectura y a los interesados en el tema.

CAVALLO, Guglielmo y Roger Chartier (dir.): Historia de la lectura en el mundo occidental, España, Taurus, 1998, 584 p. (Pensamiento)

viernes, 17 de febrero de 2012

El niño mentiroso

Patricia Gómez realiza una alegoría de la imaginación infantil. Alex representa el niño que todos fuimos alguna vez: el niño que tiene amigos imaginarios, el de las grandes proesas, el del "yo poético", intacto, puro.

Sus padres dudan del rinoceronte que corre por el pasillo, del cocodrilo que oculta los zapatos, de la mariposa que le muestra sus perfumes. Su abuela duda de lo que él dice. Sin embargo, no deja de extrañarle que Alex llegue con algas, arena y caracoles de su última expedición a la playa.

Las ilustraciones de Luis San Vicente complementan extraordinariamente el texto, con trazos sobrios y contundentes, por sí mismos son un puente para acercar a los niños al arte.

GÓMEZ, Patricia: El niño mentiroso, Ediciones Corunda-CONACULTA, México, 2000,  26 p. (El sueño del dragón. Mis segundas lecturas).

El cocodrilo y la garza

Desde sus inicios, la literatura infantil ha tenido un sesgo didáctico. Las fábulas, por su propia naturaleza, han sido vehículo moralizante y de enseñanza en cabeza ajena. El cocodrilo y la garza se inscribe dentro de las fábulas que cierran con una moraleja implícita, la cual permite al lector un buen ejercicio mental.

Más allá del goce estético, el placer de la lectura también es un goce intelectual. Si al niño se le leen textos atractivos e inteligentes, la multidimensión (emocional, social, cultural, intelectual, estética, cognitiva, etc.) de la lectura será más asible.

Héctor Culebro narra la historia de un cocodrilo, el cual desesperado por un dolor agudo en la mandíbula, busca auxilio entro otros animales de la selva. Nadie se expone a perder la vida en las fauces del saurio. Hasta que una pequeña garza se arriesga y alivia el suplicio del cocodrilo.

Las acuarelas de Claudia Dionne y Tere Parra ilustran el texto, con trazos sencillos, limpios, pulcros.

CULEBRO, Héctor: El cocodrilo y la garza, México, Ediciones Corunda-CONACULTA, 1997, 24 p. (El sueño del dragón. Mis segundas lecturas).

jueves, 5 de enero de 2012

¿Has visto jugar futbol a un elefante?

En más de una ocasión, amable lector, mientras observó un juego de futbol, se percató de que algún jugador era pesado y torpe con los pies como un elefante. Esa historia, como acabo de mencionar, es muy común. Sin embargo, la que nos ocupa, la de un elefante que es diestro en el manejo del balón es invención de Antonio Granados.

Haciendo uso de la rima y del argot futbolero, Granados nos cuenta de un elefante con la habilidad del astro argentino Lionel Messi: domina, gambetea, hace "sombreritos", llena estadios, pero al llegar a la portería algo inesperado sucede.

La plástica de Juan Gedovius (México, D. F.) otorga otra dimensión al texto: podemos sentir la áspera piel del paquidermo, etraviarnos en los relieves de sus arrugas, y disfrutar de la magia que emana de sus pies.

Divertido texto dirigido, como lo indica la colección, para pequeños que están en sus segundas lecturas.

GRANADOS, Antonio: ¿Has visto jugar futbol a un elefante?, México, Ediciones Corunda-CONACULTA, 1999, 23 p. (El sueño del dragón. Mis segundas lecturas).

miércoles, 4 de enero de 2012

El cocodrilo y los cocos

Dentro de los cuentos y fábulas, uno de los animales más pícaros, inteligentes y astutos, sin lugar a dudas, es el mono. En esta historia, Federico Krafft Vera (17 de diciembre de 1952) comparte lúdicamente la naturaleza del cocodrilo: sus costumbres perezosas, pero también su fuerza y ferocidad. Cansado de despertar siempre con un golpe de coco en el cráneo, nuestro reptil analiza la posibilidad de mudarse de habitat. Hasta que cierto día, enfurecido por los "cocazos", rompe uno de ellos a la mitad con sus imponentes mandíbulas. Los monos, que observaban a detalle la escena, supieron sacar el provecho necesario para obtener alimento de una manera sencilla y forjar una amistad.

Las ilustraciones de Alfredo Aguirre (México, D.F. 1971) son muy divertidas y coloridas, además de ser altamente estéticas. El cocodrilo y los cocos, es un texto recomendable para leer en voz alta a los pequeños que comienzan a alfabetizarse o que no están alfabetizados. Y también para que esos lectores iniciales lo disfruten por sí mismos.

KRAFFT Vega, Federico: El cocodrilo y los cocos, México, Ediciones Corunda-CONACULTA, 2001, 24 p. (El sueño del dragón. Mis segundas lecturas).