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martes, 23 de mayo de 2017

La feria

Uno de los pilares de la literatura mexicana es Juan José Arreola (Zapotlán El Grande, -hoy Ciudad Guzmán- Jal. 21 de septiembre de 1918-Guadalajara, Jal. 3 de diciembre de 2001). En La Feria Arreola narra una trama a varias voces en apariencia desarticuladas. Es decir, conforme iba leyendo me daba la impresión de estar frente a un episodio de esos cotidianos donde existen varios testigos, cada uno de ellos vierte su versión: la realidad a la que se enfrentan día a día, la vida cotidiana de un poblado mexicano (Zapotlán) que puede ser cualquiera ya que se siguen manifestando prácticas de la novela.

La tradición oral, el habla rural se encuentran a flor de piel, pero también las referencias bíblicas, la idiosincrasia mexicana entre la Colonia y la llegada de la industrialización. Las constantes confesiones ante el sacerdote, que de tan inocentes llegan a ser cómicas:

-Me acuso Padre de que tengo novia.
–Eso no es pecado, pero tú no tienes edad.
–Y el otro día le tenté…
–¿Qué le tentaste?
–Cuando yo era chico, mi tía Jesusita con una mano me levantaba el brazo y con el filo de la otra iba haciendo como que me cortaba con un cuchillo: "Cuando vayas a comprar carne, no compres de aquí, ni de aquí, ni de aquí… ¡Sólo de aquí!" Y de repente me hacía cosquillas debajo del arca.
–¿Y eso a qué sale?
–Es que yo también jugué a eso con Mela, pero se lo hice en la pierna, empezando por el tobillo… "Cuando vayas a comprar carne…

La picardía, la religiosidad, los dichos populares, la autobiografía y los recuerdos también son un elemento. El coro de la narración da voz al principal protagonista de la historia: el pueblo.

La fragmentación hace posible que pueda leerse como un libro de microrelatos. De hecho, el primer contacto que tuve con la obra fue por medio de la antología Microficción mexicana de Lauro Zavala. La relación entre Odilón y Chayo constituye un puente hacia el texto completo. Durante su lectura compartí algunas líneas en Facebook y las solicitudes y orientaciones para la adquisición del libro no se hicieron esperar. De ahí que considero a La Feria como una de esas obras que pueden acercar a la lectura.


Arreola, Juan José: La Feria, 6ª. ed., México, Joaquín Mortiz, 1980, 183 p. (Obras de J. J. Arreola).

viernes, 3 de marzo de 2017

Tantos rostros como madrugadas

Alejandra Rodríguez Arango (Ciudad de México, 1965) tiene en la figura femenina a sus protagonistas. Mujeres solas, que esperan un día a la semana para escapar de la cotidianeidad doméstica, que hacen de la fantasía su cómplice erótico, voces anónimas que recitan un monólogo poético, otras añoran las expectativas matrimoniales, obsesivas e inseguras unas, valientes en la búsqueda de su satisfacción las otras, amantes furtivas que dejan huella; mujeres respetuosas de la privacidad ajena, que ven reproducir en su hijo al marido del que escaparon, otras que son presa de sus anhelos, mujeres buscando respuestas en ellas mismas, fantasiosas, mujeres que naufragan en sus recuerdos y salen vivas, otras que matan.

Hombres que atrapan el deseo tantas veces despreciado, tantas veces prohibido en el lecho matrimonial a causa de la gravidez de su esposa, hombres atrapados en el enigma de los escorpiones, en su machismo egocentrista a la hora del amor y de la vida matrimonial. Mujeres que llevan por nombre Clara, Julieta, Lulú, Concha, Chelo, Ana, Melisa, Carla, Isabel, Mercedes, Silvana. Pero también pudieron llamarse Lupe, Martha, Azucena. Porque son mujeres reales. Están todos los días en la vida cotidiana.

La narración en primera persona y con un narrador omnisciente tiene un matiz de intimidad, de complicidad. El erotismo que permea muchas de las historias se puede resumir en una de las líneas del libro: “Salvador repara en los senos que se adivinan a través de la tela adherida por la humedad al cuerpo.” He mencionado que las mujeres de los cuentos son mujeres reales, por ello no sería extraño que entre sus páginas alguien encuentre un espejo. Por la misma característica, y fortalecida por la claridad y sencillez del lenguaje, puede considerarse un texto para iniciar a alguien en la lectura.

Rodríguez Arango, Alejandra: Tantos rostros como madrugadas, México, conaculta, 2001, 97 p. (Fondo Editorial Tierra Adentro; 238).

martes, 17 de enero de 2017

Camino a Birikuta

Camino a Birikuta es un peregrinar poético por la trayectoria de los huicholes. Empecemos de nuevo: Camino a Birikuta es la crónica del viaje emprendido cada año por los huicholes hacia Wirikuta. Viaje que es acompañado por soberbias imágenes exuberantes, contundentes:

En esa laguna de éter navegan el hongo y el peyote,
                                                     -mecanismos arcaicos
                                                                     para sondar el cosmos
                      por un túnel psicodénico (sic)
                                                     abierto
                                                     por extraños númenes-.

En el inicio del poemario, “Tau”, Jorge Antonio García Pérez (Progreso de Obregón, Hidalgo, 1956) realiza un doble registro: lo que sucede y lo que experimenta, misma técnica que continuará a lo largo de 76 páginas. Birikuta recibe a los peregrinos, pero deben llegar purificados:

Precisamos corazones limpios         de toda mancha
                                                                     de toda mala intención
                                                                     de todo mal pensamiento

El tono de García Pérez es la voz de las cientos de voces que transitan los espacios, las fronteras, los trayectos. Con lo cual nos invita a revisar la cosmovisión de esta ancestral cultura. La obra fue merecedora del Premio de Poesía Efrén Rebolledo 2006.


García Pérez, Jorge Antonio: Camino a Birikuta, México, Consejo Estatal para la Cultura y las Artes Hidalgo-Fondo Estatal para la Cultura y las Artes Hidalgo-Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2008, 76 p.

lunes, 28 de noviembre de 2016

El canto del hombre y Arcillas tras el viento

Sin lugar a dudas el canto es una actividad fundamental para el hombre. Todos, en alguna ocasión de nuestras vidas no hemos podido resistirnos a, al menos, tararear, alguna melodía, e incluso, inventarla. Nicolás Tolentino Jiménez canta su trayecto. El cual inicia en la tierra, como el árbol. Inicio que se hace presente con la palabra: la palabra asigna existencia: “Nombrar para nombrarlo todo, todo…/color, forma, ritmo y movimiento/luz, música solar en equilibrio.”

El inicio, el principio, en flor: “Yo vengo de escuchar voces del río/he sonado la piedra de tambor”. Después es creación, transformación. El fuego, como segundo elemento, da sentido al orfebre. De ahí surge el arma. Pero el fuego va más allá de la belicosidad y cacería. El fuego está presente en todas partes: “Tú, construiste los puertos marinos/Tú, transformaste las parras en vino/Tú, le diste son al yung (sic) y al martillo/Tú, eres la competencia de los hombres/Tú, eres lo más hermoso: Las Mujeres/Tú, llenaste de culpas las conciencias/Tú, le diste la fuerza a la soberbia.”

Luego la carne, la carne sola: “Ser todo, sin ser nada en el silencio/as de remordimientos sin descanso/buscando su refugio en el cruel vino/Ser voz sin decir lo que se siente/Ser la soledad, siempre soledad…” Todo el tránsito que nos convida Jiménez tiene su preámbulo en Dios, en la locura, en la muerte, en el hombre. Pasando por la campana y la serpiente.

La búsqueda del canto en ocasiones se vuelve sórdida. Con una estructura muy rígida. La obra adolece de un trabajo de edición. Errores de ortografía y tipografía desafortunadamente marcan y disminuyen la fuerza de algunos versos: “Te invito a juntar frutos, haber (sic) cuál es/mejor recolector”.


JIMÉNEZ, Nicolás Tolentino: El canto del hombre, México, Editorial Anguiano, 1990, 37 p.



La segunda obra que refiero, pero primera en publicarse, es Arcillas tras el viento. Igual que Canto del hombre, el trabajo de edición no existe. En sus páginas podemos encontrar los primeros esbozos de lo que será, posteriormente, la poesía de Jiménez:

Ayer fluvial
hoy lluvia
mañana agua

Los poemas son más breves que en el texto anterior, También coinciden en la estructura a partir de cantos. Confieso que este tipo de poesía me atrae poco, aunque hay versos que brincan del texto: 

En tu espalda está escrita la historia
de noches de fuego...
allí donde los siglos tejieron las arcillas
allí, donde palpita el beso de la espiga
relámpago atrapado en tu vagina.

JIMÉNEZ, Nicolás Tolentino: Arcillas tras el viento, México, Edición del autor, 1987, 78 p.

martes, 18 de octubre de 2016

Llego sin necesidad

Llego sin necesidad es un poemario que lanza las palabras como dagas: precisas, incisivas, directas. Laura Sánchez Solorio (Zamora, Mich, 1981) va a la melancolía para saber que el recuerdo es sólo un instante:
Llego sin necesidad
ni punto de partida
a un aquí
donde no soy
ni recuerdo

me extravío

ausente-presente
fantasma soy

Los sentidos explotan en sus versos. La lengua es un majar: “exquisitos panes de dios/de dulce y leche”. La adjetivación es precisa, contundente. Las imágenes poéticas se traman y lanzan chipas de humor, juego de palabras: “no de la corriente/de fulanito de tal/¿de sal?” Y desde luego la necesidad de no sabernos extraños: “sabes que hay pasos que no daremos solos”.


Sánchez Solorio, Laura: Llego sin necesidad, México, Ediciones de Medianoche, 2008, 64 p. 

martes, 15 de marzo de 2016

Volteando a la infancia

Hace unos diez años Alfonso García Botello, incansable promotor cultural, poeta, lector, melómano y cinéfilo consumado, me propuso montar, en la biblioteca, una exposición, realizada con fotografías recortadas de los diarios donde aparecían niños en condiciones nada deseables: esgrimiendo –sin conseguirlo- la pobreza, la guerra, el desamparo, la indiferencia, el hambre, la inseguridad, la tristeza, la desolación, la sed, la violencia. También sugirió colocar una libreta en la cual las personas compartieran la impresión y opinión que les merecían las fotos. Más de uno se indignó. La biblioteca no era espacio para mostrar la miseria humana, el dolor es para uno mismo y no para compartirlo.

Desde entonces me he preguntado con insistencia: ¿qué fue lo que les molestó?, ¿el abrir un espacio para quienes se les niegan los espacios?, ¿el ver reflejada la mezquindad social?, ¿el descubrir que hay más niños además de los que protagonizan la publicidad?, ¿el que las fotos fueran recortes de periódicos?, ¿el descubrirse cómplices silenciosos de la injusticia que padecen millones de infantes? Cómplices silenciosos porque la indiferencia, intolerancia, discriminación son actos regulares de un enorme porcentaje de la sociedad.

Conocí a Ricardo Chávez Castañeda a través de una novela extraordinaria (La valla), la cual presté y no sé ni a quién. En esa obra el autor nos plantea, entre otros conflictos que padecen los protagonistas, un tema escabroso: el acoso sexual a una niña. Su madre no le cree. Pero no estamos aquí para hablar de ese libro, por lo tanto (y esperando dejar la curiosidad para que vayan a buscarlo), aquí me detengo. Ahora, con El libro de la negación, vuelve a tocar un tema tabú: la violencia hacia los niños, los infanticidios de la historia:

Durante casi toda la historia del mundo el asesinato de niños ha sido un asesinato que nadie investiga, del que nadie demanda justicia, en el que no hay acusadores porque no hay partes afligidas; un asesinato que se mantiene en secreto, en indiferencia, en acuerdo tácito por ignorar.
Ignorado por los registros públicos, por los sistemas legales.
Sin héroes para impedirlo. Sin ganas de condenarlo.
Durante casi toda la historia del mundo…
Hoy nuestra época parece distinta, pero solo lo parece. Aunque quizá eso baste para hablar de ello ahora.

¿Dónde estaban, cómo vivieron, cuál fue el destino de los niños en medio de tantos y tantos episodios bélicos de la humanidad?, ¿dónde los pequeños aztecas, dónde los de Berlín de la Segunda Guerra Mundial, dónde los de la Tormenta del Desierto, dónde? Planteamientos que se formula el protagonista, un niño hijo de un escritor. Este niño va descubriendo esa parte oculta de la historia, esos episodios negados, arrinconados en el baúl de lo políticamente correcto. La historia es una historia negra, como la misma edición. No hay lugar para mundos color de rosa. El pasado no es pasado si se siguen reproduciendo prácticas detestables.

El diseño de Alejandro Magallanes es el complemento perfecto del texto. Las palabras se acomodan para caer contundentes, verticales, sin paracaídas. Hay dos finales. Uno feliz y el otro infeliz. El lector tiene la libertad de elegir, de seguir soñando que hemos superado la barbarie o el darse de bruces ante un espejo aterrador.


Celebremos pues este tipo de materiales, que se arriesgan, que son inteligentes, que nos hacen reflexionar, que rompen estereotipos (porque esa es una característica de la escritura de Chávez Castañeda: rompe estereotipos), que nos dejan pensando, que nos sensibilizan (verbo que se encuentra en peligro de extinción en esta sociedad tan convulsionada). Celebremos este libro leyéndolo. Celebremos esta obra, volteando a la infancia.

CHÁVEZ Castañeda, Ricardo: El libro de la negación, México, Ediciones El Naranjo.

martes, 20 de enero de 2015

Diablo Guardián

Xavier Velasco (México, 1964) inicia su novela dejando abierta la presentación de los personajes. Están pero no sabemos cómo son. Se habla de Pig y Violetta. Sólo un dato, el de Rosa de Alba Rosas Valdivia, su edad, veinticinco años. Y un indicio de que puede ser Violetta. Ésta nos compartirá su vida, con un lenguaje coloquial, con el descaro que atrapa en la narración.

Velasco hace de Pig su alter ego. Mediante el personaje plasma frases en torno a la escritura, al acto de escribir, revisar, romper, borrar. Escribir como un acto de develarse ante el lector. Por eso "Escribir para nadie y para nada: fue así como aprendió a hacerse invisible." La referencia a Faulkner, mediante su "detector", está explicada por el mismo texto: "es preciso poseer un detector de mierda, innato y a prueba de golpes". Hay que revisar severamente y con ojo crítico, cada uno de nuestros textos. (Capítulo 3: El huérfano invisible).

La noción de puta que construía Violetta, a sus escasos catorce años, me recordó otra novela. Ésta de Raquel Sevilla: De chica quería ser putaLa maldad de este personaje viene de familia. Las circunstancias sólo le ayudaron a moldear esquemas. El universo de Pig se va configurando: El descubrimiento de las drogas, nuevas amistades que comparten aficiones, la incógnita de la Sopa. Violetta detesta las apariencias, principalmente aquellas construidas por su familia. Conocedora de su doble poder de seducción (dinero -cordero de oro, fin primario y último de su hedonismo- y senos desarrollados), no duda en usarlos cuando la situación lo exige. Vive el presente. El futuro es un albur.

El predecible y esperado encuentro entre los personajes se da. Rosalba tiene a su Diablo Guardián, su piedra en el zapato, el sustituto de Superman, la perdida de su libertad. El azar es convergencia en el devenir de Pig y en el de Violetta. La emoción se ve aderezada con humor. Los juegos de palabras que ha hecho el autor son geniales y divertidos. Hubo un momento en que Violetta me resultó desesperante, pero al final me simpatizó. Tal y como ella misma reconoció, estaba atrapada en su propio juego. En un principio me recordó a Eusebio Ruvalcaba, pero con el transcurso de la historia, Velasco mostró más reflexión y un sello propio.

VELASCO, Xavier: Diablo Guardián, México, Punto de Lectura, 2010, 529 p.

miércoles, 26 de marzo de 2014

A golpe de calcetín

Ubicada en la Ciudad de México hacia 1929, A golpe de calcetín es la historia de Manuel Torres, un niño de doce años de edad, cuyas circunstancias económicas familiares lo llevan a trabajar como voceador. El andar en las calles "a golpe de calcetín" a ser parte de fundamental de una aventura policíaca. Francisco Hinojosa aprovecha la anécdota de Manuel para ofrecernos una fotografía de la vida social de la época. Para ello, además de las descripciones de lugares, agrega datos y hechos históricos.

Las ilustraciones de Francisco González, de trazo sencillo, son un elemento visual que apoya la ubicación temporal. 

HINOJOSA, Francisco: A golpe de calcetín, México, SEP, 1986, 55 p. (Libros del Rincón).

Los relámpagos de agosto

Utilizando como marco referencial el Maximato, Jorge Ibargüegoitia plantea su al Maximato desde su irreverente punto de vista. Narrada a manera de memorias del General de División José Guadalupe Arroyo, identificamos durante la trama esos lugares comunes emanados de la institucionalización partidista: "En este puesto podré colaborar de una manera más efectiva para alcanzar los fines que persigue la Revolución"; la nece(si)dad de salir en la foto, la mitomanía, el cinismo, el corporativismo, la riqueza rápida, la megalomanía del poder. De igual manera, el guanajuatense delínea lo que será el político mexicano de principios del siglo XXI: "Yo no acostumbro a leer, sin embargo, cuando viajo, hojeo el periódico". 

La narración en primera persona le confiere un hálito de veracidad. Asimismo los capítulos concluyen con finales contundentes. Un reto como lector sería identificar a los personajes históricos aludidos en la narración.

IBARGÜENGOITIA, Jorge: Los relámpagos de agosto, México, Joaquín Mortiz, 1994, 192 p. (Obras de Jorge Ibargüengoitia).


martes, 4 de marzo de 2014

Cuando los ratones se daban la gran vida

Con bellas ilustraciones de Pablo Rulfo, Hinojosa deja de lado las travesuras infantiles (esta historia fue escrita mucho antes de su éxito La peor señora del mundo) y nos narra la antiquísima historia donde unos ratones inquietos manipulan el tamaño de otros animales, consiguiendo con ello "darse la gran vida". Pero todo tiene un fin, situación que los roedores no esperaban.

HINOJOSA, Francisco: Cuando los ratones se daban la gran vida, México, SEP, 1986, 24 p. 

lunes, 3 de marzo de 2014

Rafa, el niño invisible

Rafa es un niño pequeño que va creciendo y adquiriendo autonomía propia de su desarrollo. Observa y es testigo de cambios que se dan en su mamá, pero no les pone atención. Hasta que una noche lo llevan con sus abuelos y a los pocos días descubre que se ha vuelto invisible.

Nuria Gómez nos invita a la reflexión como padres, ante la llegada de un nuevo hijo a la familia y las sensaciones que puede experimentar o el primogénito o el hijo más pequeño. 

GÓMEZ, Nuria: Rafa, el niño invisible, México, SEP, 1986 (Libros del Rincón), Il. Maripé Fenton.

martes, 21 de mayo de 2013

El llano en llamas

La prosa de Juan Rulfo (Sayula, Jalisco, México, 16 de mayo de 1917-México, D. F. 7 de enero de 1986), parca y poética a la vez, otorga a las anécdotas de El llano en llamas, una dimensión universal. Mucho se ha escrito en torno a la reducida, en cantidad, obra rulfiana, motivo por el cual aquí únicamente se brindarán algunas apreciaciones como simple lector.

El triunfo de la revolución trajo consigo un cúmulo de expectativas, entre ellas y una de las más sentidas: el reparto agrario. La historia,de "Nos han dado la tierra", me parece un símil del Éxodo: el encuentro con la Tierra Prometida. Al igual que en "No oyes ladrar los perros", el ladrido es señal de esperanza, como si esta fuera más acorde con situaciones cotidianas, pero bajo las condiciones de desolación que plantea Rulfo, el ladrido es luz en la oscuridad. Rulfo no adjetiva, es extraño que lo haga, sin embargo, como ya se ha mencionado, su lenguaje es parco y poético al mismo tiempo: "Alguien asoma al cielo, estira los ojos hacia donde está colgado el sol y dice: -Son las cuatro de la tarde." El hecho de nombrar la vegetación también es un recurso del contraste que quiere puntualizar, contraste de las tierras del llano en contraposición con las que están en las vegas, es por ello que nada más acorde, con esta intención, que la casuarina (árbol cuyas ramas movidas por el viento producen un sonido musical). El trasfondo social del cuento, es el uso de las leyes y la legalidad para marginar.


Si en este texto el sentimiento generado es el de indignación, en "La Cuesta de las Comadres", es de sorpresa ante la imperturbable narración. Después de describir los motivos por los cuales los Torrijo se hicieron odiar, inicia la segunda parte con un contundente "A Remigio Torrijo yo lo maté", así directo, frontal, sin pausas, con decisión. En esta segunda parte la narración es parsimoniosa, como la misma labor que realizaba el narrador al momento en que Odilón lo enfrentara. Pese a la provocativa actitud de este último, el protagonista se mantiene sereno y mide la gravedad de la situación "(...) traté de verle la cara para saber de qué tamaño era su coraje(...)".

Desalentador e inocente, así definiría en dos palabras "Es que somos muy pobres". La inercia de perder, es una constante en la historia. Escrita en primera persona, igual que los dos primeros textos, en esta ocasión el narrador es un niño, casi un adolescente. El cual sabe lo que es una piruja (observa a sus hermanas mayores revolcarse desnudas con el hombre en el corral). El argumento es sencillo, pero el uso del lenguaje que hace Rulfo, involucrando (e invocando) los aromas, los sonidos, las texturas, enriquecen la historia. La reiteración de una idea repitiendo palabras otorgan masa a las frases, las convierte en lapidarias: "A mí muchas veces me tocó despertarla cuando le abría la puerta del corral, porque si no, de su cuenta, allí se hubiera estado el día entero con los ojos cerrados, bien quieta y suspirando, como se oye suspirar a las vacas cuando duermen."

La lectura de "El hombre" me exigió mayor esfuerzo que las anteriores. Sería que me llamó la atención la frase "Cuando comienzan los sueños; después del descansen en paz, cuando se suelta la vida en manos de la noche con el cansancio del cuerpo raspa las cuerdas de la desconfianza y las rompe", o que durante la persecución de Urquidi, me sentía al interior de un laberinto. Quizá esa fuera la intención del autor: transmitir los vericuetos de los protagonistas: uno, como lo menciona el otro, rumbo a su fin por sus ansias; el segundo, a pesar de la paciencia, consciente de su venganza y la rabia que le acompaña. Rulfo juega con la historia: el perseguido no puede escaparse de sí mismo. Su voz le habla ("No debí matarlos a todos; me hubiera conformado con el que tenía que matar") y buscando la auto exculpasión, se justifica: "Después de todo, así de a muchos les costará menos el entierro". Y sin embargo, el eco del multihomicidio no dejará de retumbar: "Los muertos pesan más que los vivos; lo aplastan a uno." La dualidad de las voces narradoras abren paso a un tercero: el pastor (y testigo) quien entabló una breve relación con el multihomicida. Su manera de contar el encuentro deja entrever una efímera y forzada confianza, además de una desesperada necesidad de hablar de los suyos. Al fina, el hombre (fugitivo) fue presa de su descuido. Alberto Vital, en un pequeño estudio biográfico, titulado Juan Rulfo, menciona que esta historia tenía por título original "Al otro lado del río".

El inicio poético del cuento podría hacer pensar (si no existiera antecedentes sobre el autor, su obra, estilo y circunstancias) que estamos frente al primer texto terso del volumen: "San Gabriel sale de la niebla húmedo de rocío. Las nubes de la noche durmieron sobre el pueblo buscando el calor de la gente. Ahora está por salir el sol y la niebla se levanta despacio, enrollando su sábana, dejando hebras blancas encima de los tejados". Nos encontramos, además, con el primer cuento cuya narración es en tercera persona. La voz del viejo Esteban me recuerda a la de los ancianos entrevistados en Del olvido al no me acuerdo, una voz, un registro oral que va de la incredulidad a la resignación:  "Y dizque yo lo había matado, dijeron los díceres. (...) Pero desde el momento en que me tienen aquí en la cárcel por algo ha de ser, ¿no cree usted? La aparición casi desapercibida de la hermana de Justo Brambila y madre de Margarita sólo merecen dos párrafos de la historia. Si bien el asesinato que se narra en la historia queda claro, el autor del crimen es inasible en una primera lectura. Es necesario hacer hipótesis e ir hilvanando los datos (horas de los acontecimientos, edades y características físicas de los personajes) que el autor brinda para descartar al viejo Esteban como culpable. 

Las penurias de Tanilo en la visita a la Virgen de Talpa, la muerte de éste, la promiscuidad de Natalia y el hermano, son los ejes de "Talpa", una historia que expresa la religiosidad y el fervor mexicano, aún contra toda lógica. Además de la obligación moral de llevar a Tanilo a Talpa, Natalia y su cuñado buscan el perdón a los ojos de la virgen. El trayecto a Talpa era una extensión de la agonía que el cuñado tiene muy claro cuando declara "Lo llevamos a Talpa para que se muriera". Caminar en esas condiciones climáticas y durante mes y medio, es una dura prueba para cualquiera. Estamos en presencia de una muerte en vida. Sí, Tanilo estaba en ese estado: "Tanilo se alivió de vivir". A Natalia y su cuñado, les pesa el cuerpo de Tanilo en la ida, pero más les pesó el remordimiento: "Y yo empiezo a sentir como si no hubiéramos llegado a ninguna parte, que estamos aquí de paso, para descansar, y que luego seguiremos caminando. No sé para dónde; pero tendremos que seguir, porque aquí estamos muy cerca del remordimiento y del recuerdo de Talpa."

Siempre me ha hecho "ruido" la edad de Macario. El texto aparenta un niño, de hecho muchos pensamos que puede ser un niño, sin embargo, hay algunos elementos que pueden hacer creer que se trata de un adolescente o preadolescente. Encontramos en la historia el dogma castrante y lleno de culpabilidad de la religión. La inocencia de Macario contrasta también con la perversidad de las dos mujeres. Me fascinó la frase: "yo también le ayudé a llorar con mis ojos todo lo que pude".

El cuento que da título al volumen, "El llano en llamas", es un relato de la denominada literatura de la Revolución. Busqué a cuál corrido pertenece el epígrafe con que inicia la historia ("Ya mataron a la perra...), sin embargo, no encontré ningún dato. La inmensidad de la mirada rulfiana vuelve a aparecer durante la narración: "La cerca de piedra culebreaba mucho al subir y bajar por las lomas". El miedo de los llamados revolucionarios ante la cercanía de los federales queda plasmado más de una ocasión durante la trama: "Era como si se nos hubiera acabado el habla a todos o como si la lengua se nos hubiera hecho bola como la de los pericos y nos costara trabajo soltarla para que dijera algo", "Pero también nosotros les teníamos miedo". Me gusta la forma como Rulfo da las pinceladas de oralidad en sus textos, pinceladas que se expanden, por ejemplo, cuando utiliza palabras o frases como: "detrasito", "En mientras", tan usuales en la oralidad, se permite realizar redundancias y cacofonías: "Desde entonces supimos que a ese paso no íbamos a durar mucho, aunque éramos muchos", "la idea ida". Como mucha de su obra, las acciones se desarrollan en los linderos de Jalisco y Colima, el río Armería o la cita a Sayula, así lo confirman. Encuentro una similitud con Los de abajo, de Mariano Azuela, cuando aparece Armancio Alcalá, quien era el encargado de hacer los recados y las cartas de Pedro Zamora. Mismo rol que cumple El Curro en la novela de Azuela. Pese a que, líneas arriba, mencioné al grupo como perteneciente a los revolucionarios, lo cierto es que ellos mismos no saben bien cuáles son las causas sociales que enarbolan. De hecho, se podría decir que ante la revuelta aplicaron aquel refrán de "a río revuelto, ganancia de pescadores": "Esta revolución la vamos a hacer con el dinero de los ricos. Ellos pagarán las armas y los gastos que cueste esta revolución que estamos haciendo. Y aunque no tenemos por ahorita ninguna bandera por qué pelear, debemos apurarnos a amontonar dinero, para que cuando vengan las tropas del gobierno vean que somos poderosos."

Uno de los cuentos más conocidos del volumen, y celebrados del autor es "¡Diles que no me maten!". El inicio de la historia cumple con lo que, a decir de los conocedores, toda buena narración debe llevar: un inicio que atrape, que sacuda. Durante la lectura somos testigos de la agonía de Juvencio. Agonía que se alarga cuando se acerca la hora del perdón. El hijo sabe que poco o nada puede hacer por su padre, que interceder por él es arriesgarse a dejar a la deriva a su propia familia. El coronel no olvidó, guardó su rencor, dejó que se acumulara y se multiplicara en él para darle cause en la primera oportunidad. Y ahí la tuvo.

"Luvina" es la desolación a flor de piel, de tierra, el infierno en la superficie y en este momento: "-Otra cosa, señor. Nunca  verá usted un cielo azul en Luvina. Allí todo el horizonte está desteñido; nublado siempre por una mancha caliginosa que no se borra nunca. Todo el lomerío pelón, sin un árbol, sin una cosa verde para descansar los ojos; todo envuelto en el calín ceniciento. Usted verá eso: aquellos cerros apagados como si estuvieran muertos y a Luvina en el más alto, coronándole con su blanco caserío como si fuera una corona de muerto..." 

En medio de la Cristiada, Feliciano Ruelas, escapa, junto con sus tíos Tanis y Librado de la persecución militar. "La noche que lo dejaron solo" es un texto breve que describe el cansancio, la desesperación, la ansiedad de quien se sabe en la mira. Encontramos en la redacción esa parquedad rulfiana tan contundente: "Oyó cuando se le perdían los pasos", y a la vez tan poética: "Abrió los brazos como si quisiera medir el tamaño de la noche". 

Sin duda, "Paso del Norte" es una historia desgarrada de la desesperación y esperanza, la constante esperanza de los personajes rulfianos, en un porvenir mejor. La lucha del optimismo versus el pragmatismo desalentador. El infortunio apuntalado por la ignorancia. La necesidad económica propicia la migración. Un padre, formado bajo el estereotipo del "macho mexicano", lejos de apoyar a su hijo, pareciera que le coloca trabas en la consecución de sus objetivos.

La memoria es extraña. Podemos recordar situaciones con una increíble precisión, pero datos más amplios quedan fuera de sus alcances. El recuerdo, y circunstancias, de Urbano Gómez es el pretexto de esta narración, "Acuérdate". El narrador cuenta a su interlocutor algunas andanzas de Gómez, con la finalidad de recordar su identidad.

Si la esperanza por una vida mejor queda plasmada en "Nos han dado la tierra" y "Paso del Norte", en "No oyes ladrar los perros la esperanza está cifrada en un lugar donde exista un médico. Al contrario de la segunda historia referida en este párrafo, aquí nos encontramos con un padre que aún en las condiciones adversas vela por el bienestar y la vida de su hijo. 

Como una premonición del terremoto de 1985, "El día del derrumbe", siguiendo esa fórmula del recuerdo, exhibe la retórica emanada de la revolución. Una retórica hueca ante un pueblo ignorante y manipulado. De la misma manera se burla del culto a la personalidad.

Nuevamente la mala relación de un padre con su hijo son el eje de una de las historias de este volumen. "La herencia de Matilde Arcángel" cuenta cómo se fue gestando el odio del padre hacia su vástago. Las reflexiones lapidarias de Rulfo siguen apareciendo, igual que el narrador que comparte en función de lo que vio y de lo que le contaron. Un texto lleno de dramatismo.

El último relato, "Anacleto Morones", es divertido, fuerte desde el comienzo. El santero representado por el niño Anacleto abusa de la ignorancia y falsa fe del pueblo. La refiero como falsa porque las mujeres sabían cuál era la forma en que las "curaba" Anacleto. Lucas Lucatero, hereda el matiz despojado de vergüenza de su cómplice y patrón. La versión cinematográfica, El rincón de las vírgenes, ilustra de manera fidedigna la historia. En este cuento encontramos un sentido del humor rulfiano que contrasta con el dramatismo de muchas de sus narraciones.

RULFO, Juan: El llano en llamas, 2a., ed., México, FCE, 1994, 191 p. (Colección Popular; 1)

lunes, 11 de marzo de 2013

Juan Rulfo

Alberto Vital (México, 1958) es para muchos el biógrafo oficial de Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno. Lo anterior debido a la especilización que ha tenido en torno a la vida y obra del tapatío, como al privilegio de acceder a los archivos personales del autor. 

En su libro Juan Rulfo, Vital nos acerca, de manera fluída, a los primeros años del autor de El llano en llamas. En el texto, podremos conocer datos y anécdotas, como la incertidumbre de su lugar de nacimiento (para unos Apulco, para otros San Gabriel, e incluso el año (1917 o 1918). De igual manera se nos esboza lo que constituyó su formación académica.

El estudio abarca vida y obra. Es así que se retoma el papel de Efrén Hernández como mentor en el estilo rulfiano y las lecturas que influyeron en el mismo. El capítulo más largo está dedicado a los cuentos publicados en El llano en llamas. Cada historia es analizada en el contexto que se desarrolla, dentro de la trama y enmarcada en la historia nacional. De hecho, aconsejo la lectura paralela de este capítulo y de los cuentos. El sentido se ampliará mucho para quienes tienen dificultades de comprender a Rulfo. Hay, desde luego, un capítulo especial a su novela Pedro Páramo.

Los dos últimos capítulos antienden a su obra El gallo de oro, llevada al cine bajo la dirección de Arturo Ripstein y con el nombre de El imperio de la fortuna; así como al silencio que guardó con obra nueva. El libro está ilustrado con muchas fotografías del mismo Rulfo. Juan Rulfo podría ser un texto introductorio a la obra de este gran escritor. El volumen se encuentra en los acervos de bibliotecas públicas, con la clasificación 928.61/R84/V43 y en Salas de Lectura.


VITAL, Alberto: Juan Rulfo, México, CONACULTA, 1998, 63 p. (Tercer Milenio).

jueves, 6 de diciembre de 2012

Buscalacranes

Francisco Hinojosa ha detectado que usar como personajes a niños intrépidos, inteligentes, traviesos, extraordinarios, son un gancho para que el público infantil quede cautivado. En este mismo espacio ya hemos comentado Léperas contra mocosos, Amadís de Anís... Amadís de Codorniz y La peor señora del mundo.

En Buscalacranes encontramos a dos niñas y un niño, Leidi, Juliana y Sancho, tres amigos cuyas edades oscilan entre los nueve y los once años. Hinojosa nos presenta brevemente el contexto familiar de cada uno de ellos. Como buenos amigos compartían cosas en común: "...los tres vivían en el mismo barrio, iban a la misma escuela y compartían una pasión: los bichos."

Todo era común a la vida infantil, hasta que un día leen un aviso en el diario, firmado por el doctor Östengruff, a partir de ese momento, las aventuras no pararán. Durante el resto de la historia encontraremos drama, acción, ingenio, elementos propios de la obra de Hinojosa.

Nuevamente las ilustraciones de Rafael Barajas "El Fisgón" complementan el texto. Buscalacranes es un texto recomendado para aquellos niños que poco a poco van dejando el apoyo plástico en los textos.

HINOJOSA, Francisco: Buscalacranes, México, Fondo de Cultura Económica, 2000, 91 p. (A la orilla del viento; 140)


martes, 22 de mayo de 2012

Canasta de cuentos mexicanos

Leído por obligación la primera ocasión, Canasta de cuentos mexicanos quedó en mi mente hasta el día de hoy. En particular, el cuento "Amistad", mismo que incluía el libro de Español Activo 2 de Lucero Lozano. El cuento en cuestión estaba ilustrado por Palomo. Años después, buscando una lectura para un café literario con jubilados y pensionados, di con "Solución inesperada". Ahí realicé una segunda lectura del volúmen. El pretexto para la tercera lectura, que es la que propicia este comentario, fue la creación de un grupo de lectura en facebook y cuyos comentarios se pueden leer en la siguiente entrada: Canasta de cuentos mexicanos.

B. Traven (Alemania, 23 de febrero de 1882-México, 26 de marzo de 1969), plantea en la mayoría de sus cuentos a un indígena ingenioso, inteligente, y hasta aprovechado. "Canastitas en serie" confronta la voracidad capitalista en la búsqueda de ganancia, contra la contemplación y convivencia armónica del indígena con la naturaleza; "El suplicio de San Antonio" exhibe la fe transformada en necedad, personificada en Cecilio; "Aritmética indígena" desnuda la universal exactitud de las matemáticas; "Dos burros", es una divertida e improbable historia de los vaivenes de un estadounidense por hacerse de la propiedad de un burro horrible; En "Una medicina efectiva", los avances tecnológicos y el conocimiento científico del mundo constituyen una ventaja que meterán en apuros al gringo en cuestión, pero su sentido común e ingenio, lo sacarán del apuro; "Jugando con bombas" plantea un escenario donde la justicia por propia mano hace presencia y es aceptada.

Sin embargo, las historias no se delimitan a un ámbito indígena, también las hay con personajes mestizos. "Solución inesperada" es una divertida historia donde el hecho de ocultar una verdad acarrea inconvenientes años después; "La tigresa", es una recreación de una historia medieval, pero en nuestro país, concretamente en Michoacán; "Amistad" tiene tintes de fábula, permite reflexionar en torno a ese sentimiento y nuestros actos; finalmente, "Corresponsal extranjero" aprovecha la leyenda negra de Pancho Villa para poner en aprietos a un reportero estadounidense.

El volumen esta perfectamente articulado en cada una de sus historias, teniendo como vínculo, en general, la dicotomía del estadounidense y el indígena. Quizá lo que haría falta a la traducción de Rosa Elena Luján sería más oralidad de los nativos. Excelente libro para quienes quieren iniciarse en el gusto por la lectura.

En 1956, bajo la dirección de Julio Bracho, se realizó la versión cinematográfica, contando con un gran elenco, entre los que destacan: Pedro Armendáriz, Arturo de Córdova, María Félix, Jorge Martínez de Hoyos y Ema Roldán.


TRAVEN, B. Canasta de cuentos mexicanos, 41a. ed., México, Grupo Editorial Sayrols, 209 p.

sábado, 19 de mayo de 2012

El otro lado

Hubo una vez un rey que quería saber qué había al otro lado. Con la autoridad propia de un monarca envió una comisión para que investigara. El mundo era exactamente igual, sólo con una pequeña diferencia: todo era al revés.

Alejandro Aura (2 de marzo de 1944, México, D.F.-30 de julio de 2008, Madrid, España), nos regala una divertida historia donde el rey se enfrentará a sus propias órdenes y caprichos. Las ilustraciones de Marcos Límenes (7 de abril de 1957, México, D. F.) son todo un arte que complementa la divertida historia. Para conocer más la trayectoria de este artísta plástico, recomendamos visitar su blog: Marcos Límenes. artista visual.

El otro lado es un libro álbum para leer en silencio, para comenzar a practicar la lectura en voz alta, para consolidar la práctica de la misma modalidad de lectura. Es la única obra infantil de Aura. Pocos años antes de morir, Aura escribía todos los días en su blog: Alejandro Aura. Mis poemas y otros escritos.

 AURA, Alejandro: El otro lado, México, Fondo de Cultura Económica, 1993, 36 p. (Los Especiales de A la orilla del viento).

martes, 8 de mayo de 2012

La buenísima historia de la peor señora

Si tuviéramos que buscar un ícono de la literatura infantil mexicana esa sería, sin lugar a dudas, La peor señora del mundo, y si de un autor emblemático de la misma literatura, sería Francisco Hinojosa (México, D. F. 28 de febrero de 1954). Inspirada en una antigua vecina, y escrita en unas cuantas horas, según refiere el mismo autor, La peor señora del mundo es un texto irreverentemente divertido. No obstante, en un principio tuvo que salvar algunas trabas de las buenas conciencias. 

El norte de Turambul es el lugar donde la señora hace y deshace. El temor que se le tiene es inconmensurable, al grado de decidir abandonar el pueblo, pero un viejo, sabio como los viejos, tiene una genial idea para librarse de los maltratos de la señora y darle su merecido.

Con un lenguaje sencillo, accesible a los niños y describiendo situaciones llenas de gracia, Hinojosa atrapa la atención del lector desde las primeras líneas. Los dibujos de Rafael Barajas "El Fisgón" (México, D. F., 1954), vuelven a complementar una historia bien escrita. El éxito de esta obra ha sido tal, que incluso hace años, una empresa de computadoras integraba un disco interactivo con el cuento y juegos derivados de él.

En este mismo blog se han comentado Amadís de Anís... Amadís de codorniz y Léperas contra mocosos. Además del libro Atrás de la raya de El Fisgón.

HINOJOSA, Francisco: La peor señora del mundo, 2a. ed., México, FCE, 1995, 44 p. (A la orilla del viento; 30).





lunes, 30 de abril de 2012

Una dulce historia.

Una vez más la dupla formada por Francisco Hinojosa (México, D. F. 28 de febrero de 1954) y Rafael Barajas,  "El Fisgón" (México, D. F., 1954), nos ofrecen una historia divertida y genialmente ilustrada. Amadis de anis... Amadís de codorniz, es la historia de un niño de ocho años, sumamente goloso. Su fervor por los dulces y los alimentos azucarados no tienen comparación, ni límites.

Esta adicción le provocará una serie de extraños cambios en su cuerpo. En su casa algo se sospecha, pero no existe una prueba de ello. En la escuela, Diana y Cuco, correrán la voz. Los cambios en Amadís son radicales, como lo dulce y lo salado. Hasta que un día, el sentido común lo hace volver a la normalidad.

Tal vez Hinojosa leyó una historia, publicada a principios del siglo XX en los talleres de Arroyo e ilustrada por José Guadalupe Posada, titulada El niño de dulce, para la redacción de esta obra. Lo cierto es que Amadís se convierte en un personaje entrañable y fundamental de la literatura infantil mexicana.

Entre las obras publicadas de la mancuerna Hinojosa-Barajas, destacan: La peor señora del mundo, Léperas contra mocosos, Aníbal y Melquíades, A golpe de calcetín, Las orejas de Urbano  y Buscalacranes.

HINOJOSA, Francisco: Amadís de anis... Amadís de codorniz, 2ª ed., México, FCE, 1995 (A la orilla del viento; 48).




viernes, 17 de febrero de 2012

El niño mentiroso

Patricia Gómez realiza una alegoría de la imaginación infantil. Alex representa el niño que todos fuimos alguna vez: el niño que tiene amigos imaginarios, el de las grandes proesas, el del "yo poético", intacto, puro.

Sus padres dudan del rinoceronte que corre por el pasillo, del cocodrilo que oculta los zapatos, de la mariposa que le muestra sus perfumes. Su abuela duda de lo que él dice. Sin embargo, no deja de extrañarle que Alex llegue con algas, arena y caracoles de su última expedición a la playa.

Las ilustraciones de Luis San Vicente complementan extraordinariamente el texto, con trazos sobrios y contundentes, por sí mismos son un puente para acercar a los niños al arte.

GÓMEZ, Patricia: El niño mentiroso, Ediciones Corunda-CONACULTA, México, 2000,  26 p. (El sueño del dragón. Mis segundas lecturas).

El cocodrilo y la garza

Desde sus inicios, la literatura infantil ha tenido un sesgo didáctico. Las fábulas, por su propia naturaleza, han sido vehículo moralizante y de enseñanza en cabeza ajena. El cocodrilo y la garza se inscribe dentro de las fábulas que cierran con una moraleja implícita, la cual permite al lector un buen ejercicio mental.

Más allá del goce estético, el placer de la lectura también es un goce intelectual. Si al niño se le leen textos atractivos e inteligentes, la multidimensión (emocional, social, cultural, intelectual, estética, cognitiva, etc.) de la lectura será más asible.

Héctor Culebro narra la historia de un cocodrilo, el cual desesperado por un dolor agudo en la mandíbula, busca auxilio entro otros animales de la selva. Nadie se expone a perder la vida en las fauces del saurio. Hasta que una pequeña garza se arriesga y alivia el suplicio del cocodrilo.

Las acuarelas de Claudia Dionne y Tere Parra ilustran el texto, con trazos sencillos, limpios, pulcros.

CULEBRO, Héctor: El cocodrilo y la garza, México, Ediciones Corunda-CONACULTA, 1997, 24 p. (El sueño del dragón. Mis segundas lecturas).