Mostrando entradas con la etiqueta Fábulas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fábulas. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de febrero de 2012

El cocodrilo y la garza

Desde sus inicios, la literatura infantil ha tenido un sesgo didáctico. Las fábulas, por su propia naturaleza, han sido vehículo moralizante y de enseñanza en cabeza ajena. El cocodrilo y la garza se inscribe dentro de las fábulas que cierran con una moraleja implícita, la cual permite al lector un buen ejercicio mental.

Más allá del goce estético, el placer de la lectura también es un goce intelectual. Si al niño se le leen textos atractivos e inteligentes, la multidimensión (emocional, social, cultural, intelectual, estética, cognitiva, etc.) de la lectura será más asible.

Héctor Culebro narra la historia de un cocodrilo, el cual desesperado por un dolor agudo en la mandíbula, busca auxilio entro otros animales de la selva. Nadie se expone a perder la vida en las fauces del saurio. Hasta que una pequeña garza se arriesga y alivia el suplicio del cocodrilo.

Las acuarelas de Claudia Dionne y Tere Parra ilustran el texto, con trazos sencillos, limpios, pulcros.

CULEBRO, Héctor: El cocodrilo y la garza, México, Ediciones Corunda-CONACULTA, 1997, 24 p. (El sueño del dragón. Mis segundas lecturas).

sábado, 31 de diciembre de 2011

Fábulas y leyendas americanas

Si tuviera que recomendar un libro para ejercitar las estrategias de lectura, sin lugar a dudas sería este. El uso de vocablos ajenos a nuestra habla cotidiana es una dificultad que el lector podrá solventar en la medida que se le ejemplifique cómo hay que leer. Quizá, para la época actual, se presentan dos textos inadecuados: uno por sexista (El consejo del Rey Salomón) y el otro por la visión "salvaje" del pueblo azteca (La leyenda del nopal). De ahí, el libro es una muy buena opción para niños de quinto o sexto grado de primaria.


El sapo y el urubú (Fábula de Chile).

Esta fábula explica por qué el sapo tiene protuberancias y manchas en la piel. El urubú es conocido en México como buitre. El sapo, desbordando arrogancia y prepotencia, se aprovecha de la envidia que provoca su actitud en el urubú. Una fiesta en el cielo será la circunstancia donde se descubran muchas cosas y el sapo adquiera su actual aspecto.

El tigre negro y el venado blanco (Fábula brasileña de origen guaraní).

Este texto es una divertida historia de dos opuestos. El tigre y el venado construyen, sin saberlo, la misma casa, sin embargo, sus naturalezas son incompatibles. El miedo y la casualidad les juegan una mala pasada. La enseñanza no es explícita, sin embargo, es sencilla de identificar.

La leyenda del nopal (Leyenda de México).

No sé cuántos de ustedes conozcan alguna versión de esta leyenda. En lo personal, es la primera vez que tengo conocimiento de ella. Aquí interviene Huitzilopochtli, el autor lo describe como un dios sanguinario, e incluso a los mismos aztecas. Copil, sobrino de Huitzilopochtli, decide poner fin a los sacrificios humanos. Sin embargo, el poderío del dios es mucho mayor, sometiendo finalmente a Copil. Alegría describe un pueblo mexica casi salvaje y el actuar español como civilizador.

El castillo de maese Falco (Fábula colombiana).

A pesar de que el texto indica que se trata de una fábula, la estructura es muy parecida a una leyenda. Después de naufragar, maese Falco, logra sobrevivir a bordo de una tabla. Llega a una isla en la cual trabaja y pasa los días en contemplación. Cierto día se le aparece el diablo. A cambio de un deseo, maese Falco lanza tres preguntas que el diablo no pueda responder.

La raposa y el jaguar (Fábula de Brasil)

Conformada por ocho pequeños relatos. Alguno de ellos es una derivación de una de las historias contenidas en Las mil y una noches. Pero en general, la venturas de la raposa y el jaguar, recuerdan la misma anécdota contacda con personajes de la región en cuestión. Así, lo mismo en Centroamérica ("El zorro y el cuy"), o México ("Conejo y coyote"), son muestra de lo anterior. La raposa es conocida por nosostros como zorra.

De cómo repartió el Diablo los males por el mundo (Leyenda de los Andes)

Si hay un personaje recurrente en las leyendas, ese es el Diablo. Ya sea por su astucia, por sus trampas, por la expectativa que causa o porque pocas veces logra vencer al bien, el Diablo tiene un magnetismo para las historias, sobre todo, cuando se cuentan de noche. En esta ocasión el Diablo sale a ofrecer cada uno de los males, sin embargo, la gente no le compraba uno, envasado en un sobrecito y con aspecto de polvo blanco. Ellos no sabían que sería el peor de los males y el que más interés representaba para el señor de las tinieblas. El Diablo, que es muy diablo, se las arregló para dispersarlo por el mundo.

El puma de sombra (Leyenda de los andes)

Reconstruyendo el mito bíblico de Adán y Eva, esta leyenda plantea un diálogo, mejor dicho, una petición de Adán hacia Dios la posibilidad de que dejara de existir la noche. A partir de la solución de esta demanda, es que el primer hombre sobre la Tierra solicita una compañera.

 El consejo del Rey Salomón (Leyenda de los andes)

Heredero de una tradición machista y de sometimiento femenino, "El consejo del Rey Salomón" recuerda uno de los cuentos del principio de Las mil y una noches. La eterna dialéctica matrimonial se hace presente en los protagonistas. El varón, harto de los caprichos de su esposa, decide pedir consejo al sabio monarca. La solución no deja de ser indignante (vista con los ojos de nuestros días), pero, según el texto, efectiva.

Güeso y Pellejo (Leyenda de los andes)

Simón Robles, decide bautizar a sus dos nuevos perros como Güeso, uno, y Pellejo, el otro. El motivo es una anécdota que le sucedió a una vieja, y gracias a que sus perros tenían los nombres mencionados, logró salvar su vida y propiedades. Al término del relato, Timoteo, cuestiona lógicamente la manera como se suscitaron los acontecimientos.  Simón concluye con una máxima contundente: "Cuento es cuento".

La oveja falsa (Leyenda de los andes)

 Es de todos conocida la audacia del zorro, pero esta vez, no contaba con las fuerzas de la naturaleza y las ovejas conservaron el pellejo.

Leyenda de Tungurbao (Leyenda amazónica)


Sin duda una de las características de las leyendas indígenas es su misticismo. En este texto (perfecto para algunos ejercicios de comprensión lectora), Tungurbao es todo es y es nada, el bien y el mal, la luz y la oscuridad. Se habla de él con reverencia y solemnidad. Muy buena introducción a la sección de leyendas amazónicas.

Panki y el guerrero (Leyenda de la selva amazónica)


Esta bella leyenda amazónica trata del asedio del pueblo aguaruna por parte de una anaconda (panki), hasta que un valiente guerrero, Yacuma, utilizando su fuerza, ingenio y valor, logró dar muerte al feroz ofidio.

El barco fantasma (Leyenda de la selva amazónica)


Por la cuenca del Amazonas y ríos que a él llegan, un barco fantasma navega todas las noches. Cierta ocasión, un indígena shipibo se encuentra con él, logrando toda la venta de su cargamento de plátanos. Sin embargo, al día siguiente, después de un percance que le hizo saber la naturaleza del barco, descubre que el dinero también está encantado, como el mismo barco, como su tripulación.


La sirena del bosque (Leyenda de la amazonia)


Como aquellas criaturas que evadió Ulises, las sirenas del bosque pierden a quien las escuche, pero éstas habitan la lupuna (un árbol selvático).

La madre de las enfermedades (Leyenda amazónica)


Esta es una de las leyendas más interesantes, a mi juicio, pese a su pequeña extensión. La madre de la enfermedades es la Unguymaman, un ser indefinido, que transmite la enfermedad a través de las palabras.

Los rivales y el juez (Fábula amazónica)


El deseo de reconocimiento y valoración de las dotes por encima de las de otros, lleva, en ocasiones, a obstinarnos en ello y cometer acciones insensatas. Tal es el caso de la rana y la cigarra, quienes en un afán de determinar el mejor canto, acuden con la garza para que funja como juez de tan singular rivalidad, olvidándose de las funestas consecuencias que podría acarrear su pugna.

ALEGRÍA, Ciro: Fábulas y leyendas americanas, Madrid, Espasa-Calpe 3ª ed., 1985, 130 p.

sábado, 1 de octubre de 2011

Fábulas modernas

Augusto Monterroso (Tegucigalpa, Honduras, 21 de diciembre de 1921-México, D. F., 7 de febrero de 2003), ofrece en La oveja negra y demás fábulas una perspectiva lúdica y crítica del comportamiento humano. Después de un tiempo de observación a los animales del Zoológico de Chapultepec, en la Ciudad de México, Monterroso logró identificar actitudes humanas con las de la fauna. 

De esta manera, "El conejo y el león" retoma ese viejo que refrán que reza: "Perro que ladra no muerde"; "El mono que quiso ser un escritor satírico", plantea la imposibilidad de ser "químicamente puros" o "normales", al final siempre habrá alguien que se sienta aludido ante nuestras críticas, sin que los dardos vayan hacía ese objetivo. "La mosca que soñaba que era un águila", resulta una paradoja de lo que queremos ser y no somos y el papel de nuestros miedos. "La fe y las montañas", es un divertido y breve texto en torno a la fe y el escepticismo. "La oveja negra", una fábula breve que hace reflexionar cómo los rebeldes después son incluidos en la historia oficial. "El sabio que tomó el poder", muestra el enfrentamiento entre la fuerza y la razón. "El espejo que no podía dormir", exhibe nuestra tendencia a ser en la medida que somos útiles para otros. "El búho que quería salvar a la humanidad", describe las cavilaciones de un búho para tener un mundo feliz y la incomprensión de la sociedad. "La tortuga y Aquiles", retoma la paradoja de Zenón, pero la tortuga vierte declaraciones en torno a su proesa. "El camaleón que finalmente no sabía qué color ponerse", bien podría ser la descripción de muchos políticos mexicanos. 

"El apóstata arrepentido" aborda la duda de la fe-, "El rayo que cayó dos veces en el mismo sitio", el arrepentimiento; "La jirafa que de pronto comprendió que todo es relativo", la actitud positiva. "Los otros seis", es la historia de otro búho, éste, clasificado como uno de los siete sabios; "Monólogo del mal", la eterna  lucha del bien y el mal, con la constante desventaja del mal ante los ojos del mundo; "La cucaracha soñadora", una divertid retahíla a partir de La Metamorfosis de Franz Kafka; "El salvador recurrente" juega con la teoría del eterno retorno; "La rana que quería ser una rana auténtica", una mordaz crítica a la baja o nula autoestima; "Pigmalión", quizá el texto más largo, enfrenta al poeta con su obra. El desenlace me recordó al cuento "Mi vida con la ola" de Octavio Paz. En el "Monólogo del bien",  el bien se lamenta que no siempre se aprecia en su justa dimensión sus intervenciones. "Las dos colas, o El filósofo ecléctico", presenta la siempre existente "voz autorizada", que brinda conocimiento y tranquilidad. "El grillo maestro", es una sátira de la educación y del conservadurismo. "Sansón y los filisteos" , nos aconseja a siempre estar del lado de los filisteos, conclusión sacada con lógica formal.

Y podríamos seguir enumerando cada una de las fábulas, todas inteligentes y con intertextualidad: "El cerdo de la piara de Epícuro", "Caballo imaginando a Dios", "El perro que deseaba ser un ser humano", "El mono que piensa en ese tema", "El burro y la flauta", "La parte del león", "El paraíso imperfecto", "La honda de David", "Gallus Aureorum Ovorum", "La buena conciencia", "La sirena inconforme", "Los cuervos bien criados", "Origen de los ancianos",  "Paréntesis", "El fabulista y sus críticos" y "El zorro es más sabio" (enorme homenaje a Juan Rulfo).

Textos breves, pero no tan sencillos que requieren de un determinado conocimiento general y un sentido del humor a la altura.

MONTERROSO, Augusto: La oveja negra y demás fábulas, México, Era, 15º ed., 2010, 104 p.