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miércoles, 29 de febrero de 2012

La magia de la lectura en voz alta

Sin lugar a dudas la lectura en voz alta, bien realizada, propicia un ambiente mágico. Cornelia Funke (Dorsten, Westfalia, Alemania, 10 de diciembre de 1958) toma esta premisa como pretexto para regalarnos una maravillosa historia llena de misterio, acción e intertextualidad.

Corazón de tinta, narra la historia de Meggie, una niña de doce años, quien una noche de tormenta percibió que un personaje se acercaba a su hogar. Su padre, llamado por ella Mo, es un restaurador de libros que tiene un extraño don: dar vida a los personajes de los textos que lee en voz alta. El personaje en cuestión es Dedo Polvoriento, un saltimbanqui al que Mo (conocido también como Lengua de Brujo), extrajo sin querer de Corazón de tinta, libro que acostumbraba leer a la madre de Meggie.

Junto con Dedo Polvoriento, fueron apareciendo en nuestro mundo individuos como Capricornio y su súbdito Basta. El anhelo de riquezas y poder, llevan a estos últimos a secuestrar a Mo. Es ahí donde inicia la aventura y la aparición de nuevos personajes, como la tía Elionor, Fenoglio (autor de Corazón de tinta), Farid, Mortola y Darius, entre otros.

Heredera de los grandes maestros de la literatura fantástica, Funke nos presenta una historia sencilla, con un lenguaje literario claro y una constante referencia a otros textos. Esta última característica se presenta de manera explícita en los epígrafes de cada capítulo. Además de apoyarse en personajes de otras historias célebres, como lo son: Peter Pan, Las mil y una noches o La isla del tesoro.

Corazón de tinta es la primera parte de una trilogía Mundo de Tinta, conformada por dos títulos más: Sangre de tinta y Muerte de tinta. Existe una versión cinematográfica conocida en el mundo hispano con el nombre de El libro mágico y protagonizada por Andy Serkis, Brendan Fraser, Daniela Córdova, Helen Mirren y Paul Bettany.



Si usted está interesado en promover la lectura entre niños y jóvenes, esta es una muy buena apuesta.

FUNKE, Cornelia: Corazón de tinta, trad. Rosa Pilar Blanco, México, FCE-Ediciones Siruela, 2008, 606 p. (Col. A la orilla del viento; 190)

domingo, 13 de noviembre de 2011

Tragasueños

En el reino de Dormilandia hay un problema: la princesa Dormilinda no puede dormir. El rey ha agotado todos sus recursos para hacer que el sueño vuelva a su hija. Sin embargo, nada ha sido efectivo. Cansado de la situación decide emprender un viaje sin rumbo para obtener un antídoto contra el insomnio. Después de muchos días de camino, aparece un extraño personaje, el cual le ofrece la solución a la ausencia de sueño de la princesa.

Michael Ende (Garmisch-Partenkirchen, Baviera, Alemania, 12 de noviembre de 1929-Filderstadt-Bonlanden, Baden-Württemberg, Alemania, 28 de agosto de 1995) fiel a su defensa de la literatura infantil, abreva de los cuentos clásicos para estructurar una historia, digna de compartirse con aquellos niños que padecen pesadillas.

lunes, 21 de marzo de 2011

Leer entre líneas, entre sábanas y entrepiernas.

Hace mucho que un libro no me provocaba la extraña contradicción de experimentar el anhelante deseo de conocer el desenlace y la congoja por saber que pronto terminará la historia. Eso mismo viví en la lectura de El lector de Bernhard Schlink (Bielefeld, Alemania, julio 6 de 1944).

Adquirí el libro por el título en una tienda departamental. También tenía un cintillo informando que esta obra era de donde se obtuvo el argumento de la película del mismo nombre. Hasta ese día, jamás había escuchado de ninguno de las dos manifestaciones artísticas.

El libro nos comparte la historia de Michael Berg y Hanna. Cuando se conocen fortuitamente él tiene quince años y ella más de treinta. El azaroso acontecimiento que permitió su encuentro también fue el inicio de una relación que iba de la conversación diplomática a la bañera y de la lectura a la intimidad. Michael acudía a la escuela y Hanna despachaba boletos de tren. Con el trato cotidiano las lecturas escolares salieron a relucir. Hanna le pide a Michael que le lea. Hanna escuchaba atenta Emilia Galotti, Vida de un vagabundo aventurero e Intriga y amor.

La pasión por la lectura que atrapa a Hanna alcanza tal nivel que se presenta el siguiente diálogo:

-¡Léemelo!
-Léelo tú misma, te lo traeré.
-Tienes una voz muy bonita, chiquillo. Me apetece más escucharte que leer yo sola.
-Uff... no sé.
Pero al día siguiente, cuando fui a besarla, retiró la cara.
-Primero tienes que leerme algo.

Así como un día sus vidas se encontraron, también se separaron para volverse a encontrar, pero en circunstancias completamente distintas. El encuentro no es, ni mucho menos, una reanudación de la pasión, por el contrario, Michael se encuentra en un dilema moral que le perturba y no lo deja tranquilo.

El lector es una historia de amor. De amor a una mujer, de amor a la lectura, de amor a las letras. Durante la trama van apareciendo datos que develan acontecimientos que van explicando claramente el proceder de cada personaje. Un libro digno de leerse y releerse, en silencio o en voz alta.

SCHILINK, Bernard: El lector, México, Anagrama, 2009, 203 p. (Colección Compactos 235).

viernes, 7 de enero de 2011

Cuentos maravillosos despojados de lo maravilloso


Sin lugar a dudas mucho de la magia de los cuentos de hadas que escuchamos en la infancia, es el lenguaje. Como bien lo dice Graciela Montes, en ellos se permite trasgredir la frontera de la moral en turno, de los prejuicios y traumas, de lo políticamente correcto.

Los cuentos de los hermanos Grimm han acompañado a generaciones, antes de dormir, en las aulas, en voz de cuentacuentos, de los padres, maestros, hermanos (y sus equivalentes en femenino). Los cuentos recopilados en esta edición son: “Blancanieves”, “Los siete cuervos”, “La luz azul”, “Los duendes zapateros”, “El pájaro de oro”, “El sastrecillo valiente”, “La bella durmiente”, “¡Mesa cúbrete!”, “La hija del molinero”, “Elisa la lista”, “El guardián de ocas”, “Hansel y Gretel”, “Un ojito, dos ojitos, tres ojitos”, “El nabo”, “Las tres hilanderas”, “La dama y el león”, “Caperucita Roja”, “Juan Sinmiedo”, “La oca de oro”, “Los músicos ambulantes”, “Las princesas bailarinas”, “El espíritu de la botella” y “El pozo mágico”.

La edición de pasta dura es accesible. Las características de las ilustraciones son básicas ya que realmente poco aportan a la historia. La tipografía es buena para una lectura en voz alta. Sin embargo, el desencanto está en las versiones.

Todas estas historias tienen poesía en su narración y al suprimirla, pensado en su mejor comprensión, se aniquila mucha de la magia que he mencionado en un principio. Por ejemplo, y regresando a Montes, en el cuento “¡Mesa cúbrete!”, que es el que la autora argentina hace alusión en su libro La frontera indómita, el conjuro mágico para que el asno cague oro es: “Briclebric”. Nada que ver con las consignas y frases más elaboradas, llenas de magia y poesía de otras ediciones.

En general el libro puede ser recomendable para aquellos padres primerizos (primerizos en ser padres y primerizos en ser padres lectores) y que quieran iniciar a tejer el vínculo afectuoso que es la lectura.

GRIMM, hermanos: Cuentos de Grimm. Cuentos maravillosos para antes de dormir, España, Todolibro, 2000, 231 p.