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miércoles, 2 de marzo de 2011

Lo único del mundo

Una de las preguntas más frecuentes que hacen los docentes cuando imparto algún taller, es la recomendación de libros "con mensaje" o de "valores". Debo confesar que me parece una ociosidad su respuesta, sin embargo, como buen diplomático (que pocas veces lo soy), recomiendo principalmente la colección "Punto de Encuentro" de Everest (en México se ha coeditado con CONACULTA). Estás líneas ofrererán una visión de otro libro que no pertenece ni a la colección, ni al sello editorial. Me referiero a Lo único del mundo.

Ricardo Mariño (Buenos Aires, 1956) nos presenta una historia futurista de ciencia ficción. La robótica va haciendo cada vez más sendentarios (e inútiles) a los seres humanos. La posibilidad de congelarse y despertar veinte años después es una realidad.

Eso es lo que decide el padre de Gunta y para llevar a efecto su proyecto lo envía a un internado, llamado pomposamente Instituto de Lenguas Cósmicas. Ahí, por cuestiones de la casualidad (o destino, como quieran), Gunta entabla contacto con Nadine.

Por otro lado, el taxista, Buck Ferraguto, que llevó a Gunta y su padre al Instituto, también tiene una historia. Detesta a los robots y más a esos que pueden parir. Sus gadgets son demasiado viejos y eso le conflictua concertar una cita con Psíquica, la mujer de la cual está enamorado.

El narrador omnipresente nos muestra una Argentina discriminatoria hacia las personas de piel morena y/o escasos recursos económicos. Esta obra nos habla implícitamente de la tolerancia, la amistad, la fraternidad, la empatía. Por algo Mariño ha obtenido diversos galardones internacionales por su obra.

MARIÑO, Ricardo: Lo único del mundo, México, Editorial Normal, 2000, 176 p. (Torre de Papel, Amarilla)


jueves, 30 de diciembre de 2010

De insoportable e impronunciable a héroe

Bruno Wrokitzkiewitzs, llamado el innombrable por cuestiones más obvias que políticas, es el niño antipático que en todo grupo existe. Sin embargo, como todo niño, tiene su corazoncito cuya dueña es Tania, una niña espigada, rubia y de unos ojos impresionantes.

Una excursión con campamento incluido será el escenario donde la vida le de a Bruno la oportunidad de una historia para el libro que siempre ha querido escribir y para conquistar a Tania. Ella es amante de los insectos y gusta de coleccionarlos y observarlos. El lugar elegido para acampar está cerca de la población de Krup. Lugar microscópico habitado por microscópicos seres, entre los que destacan Rok Larús y su padre Ahji Larús.

El desafío de conservar la integridad física de los Larús y el anhelo de mostrar su hallazgo a Tania son la columna vertebral del relato.

Con una prosa ligera y amena, Ricardo Mariño, (Buenos Aires, Arg. 1956), nos comparte esta historia de tolerancia y respeto por la vida y la diversidad. Las ilustraciones de Juan Gedovius refuerzan lo que el texto describe. Mariño es considerado uno de los autores infantiles más importantes de América Latina, ello le ha merecido el Premio Casa de las Américas en 1988 por Cuentos ridículos.

MARIÑO, Ricardo: El insoportable, México, Alfaguara, 2001, 83 p.