Según los últimos estudios de la física cuántica el cerebro, los pensamientos, configuran en gran parte nuestra realidad. El desear algo, para bien o para mal, con vehemencia tendría como consecuencia su obtención.En La casa de los diablos, Teresa desea una familia, un hogar que deje en el pasado su permanencia en el internado para huérfanos. En el traslado a lo que será su nueva vida, una vida integrada al campo laboral y al esfuerzo por seguir estudiando, conoce a María. Ésta última es una chica de origen argentino que se va a encontrar con su abuela paterna (a quien no conoce) quien se hará cargo de ella al fallecer su padre y su madre.
Un accidente ferroviario cambia el rumbo de las cosas. Primero, la confusión. ¿quién es María y quién Teresa? ¿quién falleció? Es de suponerse que María murió y Teresa, sin quererlo, usurpó su lugar.
El título hace referencia a los cuatro tremendos chiquillos que esperan a “María” en Los Teobaldos, todos producto del segundo matrimonio de “su padre”. El tiempo pasa y el develar la verdad es cada vez más difícil. La abuela y los diablillos van robando el corazón de “María”.
La trama la vamos conociendo por las cartas no enviadas de Teresa a José. Ese chico con el cual apenas iniciaba una amistad. El destino los unirá nuevamente en Los Teobaldos. La novela es muy recomendada para quienes se resisten a la lectura o apenas inician a leer. Para aquellos docentes que buscan “valores” en los libros este texto de Lucía Baquedano Azcona (Pamplona, 18 de diciembre de 1938) será muy buena opción.
BAQUEDANO Azcona, Lucía: La casa de los diablos, México, CONACULTA-Everest, 2000, 153 p. (Punto de Encuentro).