martes, 7 de febrero de 2017

La agricultura mexicana bajo asedio

Lo que en un principio fue una tesis doctoral a la postre se convirtió en este libro. José Atanagildo Turriza Zapata (Comalcalco, Tab., 1951) analiza con mirada crítica la manera como las políticas neoliberales fueron permeando en la agricultura mexicana. En particular durante el mandato de Vicente Fox. El supuesto que da cimiento a su argumentación es el siguiente:

“…durante el gobierno de Vicente Fox, el Estado mexicano persigue implantar definitivamente la predominancia en el agro de las grandes empresas y sus formas de producción y organización en el trabajo, con la consecuente proletarización del campesino mexicano.

A partir de una revisión de los postulados realizados por Víctor Manuel Figueroa Sepúlveda, enmarca dos conceptos que serán medulares en su trabajo: desarrollo y subdesarrollo capitalistas. Es evidente que la perspectiva del análisis y crítica se da desde la escuela marxista. En el primer capítulo, “Marco teórico y conceptual: desarrollo, agricultura y Estado en el capitalismo”, da cuenta de ello. Marx, Mandel, Lenin, así como el propio Figueroa, se constituyen en los soportes en que se levanta esta investigación. De tal manera que las conclusiones a las que se llegan, son la comprobación de las tesis marxistas en el caso mexicano.

En el capítulo II, “Agricultura y Estado bajo el neoliberalismo: México en el marco de América Latina”, comienza recapitulando cuál era el contexto y los antecedentes del devenir económico antes de la instauración de las políticas neoliberales. Posteriormente realiza un recuento de las acciones que emprendieron los gobiernos latinoamericanos, y en particular el mexicano. Las reformas al artículo 27 constitucional, la firma del Tratado de Libre Comercio para América del Norte, la incursión en el mercado global, son algunos de los elementos que explican dicho proceso.

Es en el tercer capítulo, “La estrategia estatal hacia la agricultura mexicana en el gobierno de Vicente Fox Quesada (Sexenio 2000-2006)”, cuando el autor desarrolla sus tesis. Con la finalidad de encuadrar en el contexto estudiado en los dos primeros capítulos, Turriza Zapata recuerda las variables que hicieron posible el triunfo del “cambio” en las riendas del país. Además, en este capítulo, encontramos una mirada crítica al Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006 a la luz de la macroeconomía, concluyendo que este documento obedece a exigencias de los grandes capitales representados por instituciones como el Banco Internacional, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y el Fondo Monetario Internacional.

Finalmente, en el cuarto capítulo, “La política agrícola mexicana en acción. Sexenio 2000-2006”, presenta cuál fue el comportamiento del agro, de las decisiones gubernamentales hacia este sector, y el impacto que ello propicio en la producción. Reafirmando que los grandes corporativos transnacionales apuestan por una explotación más moderna.


Turriza Zapata, José Atanagildo: La agricultura mexicana bajo asedio. Las políticas de Vicente Fox, México, Universidad Autónoma de Zacatecas, 2009, 190 p.

viernes, 3 de febrero de 2017

Hacia una mediación de calidad

La mediación, entendida en términos jurídicos y psicológicos, es un rol que exige determinadas características que aseguren un trabajo efectivo. De ninguna manera es sencillo, por principio de cuentas se requiere contar con la capacidad de guardar distancia en torno a los protagonistas de la querella. Florencia Brandoni compila en esta obra varias voces que abordan distintos aspectos de la mediación. Dicha trayectoria va desde la descripción de las circunstancias del trabajo, hasta aquellos indicadores que brindarán una calidad a la labor del mediador. En ambos casos encontramos pros y contras, fortalezas y debilidades.

La misma compiladora abre el libro con el texto “Construcción de calidad en el ejercicio del mediador”, comienza estableciendo los orígenes de esta práctica e incluye la importancia de una tercera parte en un conflicto: las relaciones que se establecen entre el mediador y los participantes y viceversa, además del encono: todo ello bajo un marco teórico que permite incrementar la documentación. El segundo ensayo, también de Brandoni, “Investigación sobre las representaciones internas de los mediadores con respecto a la calidad de su práctica”, pone énfasis en la propia percepción de los mediadores en torno a su trabajo, la resolución de conflictos, etc.

Patricia Valeria Aréchaga, “Pedir lo que no hay: Principio de la impotencia”, comparte su experiencia en un caso concreto familiar. Dolores Presas, “El porvenir de los pies. Disquisiciones sobre la mediación penal y su contexto”, es otro caso, pero en esta ocasión de un robo. Viviana V. M. Gómez, “Mediación familiar. Las emociones del hombre en el proceso de divorcio”, logra captar la contención emocional de un varón en el proceso de ruptura matrimonial. Quizá el caso más dramático lo registran Brandoni y Elena Cohen Imach, “Una discapacidad como metáfora”. La primera hace anotaciones al registro de la segunda, el cual gira en torno a un sordomudo.

“Técnica de la neutralidad, o qué hacer con uno mismo”, a partir de un caso, desarrolla la incursión de terapia familiar en el proceso de mediación. Michael L. Moffitt, “Las cuatro formas de asegurar la calidad del mediador (y por qué ninguna funciona)”, analiza con mirada crítica los métodos de calidad aplicados a la mediación. En “Evaluación y monitoreo de programas rad y mediación en el área de justicia. Experiencias en la Argentina y en otros países de América Latina”, narran su experiencia en el programa rad y cuáles fueron las herramientas de evaluación. Gladys Stella Álvarez, Damián C. D’Alessio y Ana María Amidolare “Calidad en mediación”, proponen una metodología capaz de ponderar la calidad en el trabajo de mediación. Finalmente, Florencia Brandoni, da vuelta a la tortilla y aborda la calidad pero desde la óptica de los destinatarios en “La calidad desde la perspectiva de los usuarios”.

Quienes se dediquen a cualquier tipo de mediación, en el primer artículo podrán encontrar conceptos, clave para integrarlos a su labor. Aunque es un texto especializado no estriba mayor dificultad para el lector promedio.


Brandoni, Florencia (comp.): Hacia una mediación de calidad, Buenos Aires, Paidós, 2011, 304 p. (Paidós Mediación, 14)

martes, 24 de enero de 2017

¿Cuánta tierra necesita un hombre?

¿Existe un límite para la ambición? Tolstói (Yásnaia Poliana, 1828-Astapovo, 1910)  responde a esta pregunta por medio de un relato. Pajom es campesino ruso que de pronto se encuentra ante la oportunidad de ampliar sus tierras. El destino le tiene preparada la sorpresa de que esa extensión puede ser mucho más grande. Sin dudarlo acepta el reto. Sin embargo no contempla un inconveniente de su personalidad que se volverá contra sus planes: la ambición. Finalmente descubrió que la tierra que cada ser humano necesita realmente está muy por debajo de las expectativas y anhelos de cada uno.

Cuentan los biógrafos de Tolstói que experimentó la conversión a la fe cristiana. Quizá este texto provenga de aquella época o posterior. Es claro que el autor realista tiene un propósito didáctico. Sin embargo, ello no obsta para que estemos frente a una obra de gran manufactura. En sus líneas podemos transitar las praderas rusas, comparar los escenarios rurales de la nación europea y la nuestra, conocer vocablos nuevos, reflexionar acerca de nuestras conductas.

Para James Joyce esta narración es “El mejor relato que se ha escrito”. Las ilustraciones de Elena Odriozola (San Sebastián) son una obra de arte por sí mismas, complementando el texto y teniendo a Pajom como protagonista único de la mayoría de ellas.


Tolstói, Lev: ¿Cuánta tierra necesita un hombre?, México, Nórdica Libros-conaculta, 2011, 66 p.

martes, 17 de enero de 2017

Moralistas castellanos

¿Es siempre la lectura un placer?, de ser así, ¿dónde se encuentra?, ¿en la posición física que asume el lector, en la comodidad del ambiente, en los elementos contextuales del acto lector, en la generación de imágenes mentales, en el entendimiento y comprensión de lo que se leer?, ¿en todo lo anterior? Estoy seguro que en algún momento de nuestra vida hemos padecido la lectura lejos de encontrar el tan cacareado placer. Por el contrario, la frustración, desesperación, apatía, somnolencia, aburrimiento y perdida de interés aparecen como una constante. Supongo que las personas que no leen han experimentado lo anterior con una frecuencia abrumadora.

Cuando elegí leer Moralistas castellanos, no sabía a bien ante que me iba a enfrentar. Dicen los teóricos de la lectura que es de mucho apoyo el plantearse un propósito de lectura. El mío era conocer el texto. Nada más. Aunque mis expectativas se fundaban en que dicho conocimiento podría estar acompañado de determinada complicidad. Sin embargo sólo fue así al comienzo. A pesar de la Introducción, el Propósito y el Estudio Preliminar, a cargo de Ángel del Río, el vacío referencial de gran parte del contexto de escritura y de los autores fueron un elemento en contra.

Lo más sencillo era indagar, pero quise saber hasta dónde podría llegar con mi limitado acervo. Finalmente asumía la lectura como un reto. Los tratados de Antonio de Guevara, Alfonso de Valdés, Juan Luis Vives, Diego de Saavedra Fajardo y Baltasar Gracián, hicieron de mi lectura más una penuria que un placer. La culpa no es del libro, vale aclarar. Mi nula actitud de solventar mis carencias cognitivas respecto al tema hizo la colina más pronunciada. No obstante, alcancé a subrayar algunas ideas, párrafos, argumentos que aparecían ante mis ojos.

Con el alto riesgo de errar, por las circunstancias descritas antes, intentaré hacer un brevísimo resumen de cada uno de los tratados. De Antonio de Guevara, Reloj de príncipes y Libro de Marco Aurelio, es un documento que mezcla las reflexiones y consejos tanto para la vida cotidiana (matrimonio, familia, etc.), como para gobernar; Menosprecio de corte y alabanza de la aldea, nos refleja cómo desde el siglo xvi ya se discutía la oposición y comparación entre los estilos de vida rurales y urbanos (aún en la insipiencia) y Epístolas familiares, es un jocoso consejo para la vejez masculina.

De Alfonso de Valdés, Diálogo de Mercurio y Carón, de de Valdés, utiliza el esquema platónico de los diálogos para criticar al monarca francés. De Juan Luis Vives, De concordia y discordia, es todo un tratado que se opone a la guerra; Introducción a la sabiduría, abreva de los filósofos clásicos para ofrecer un camino hacia la salvación y justicia. De Diego de Saavedra Fajardo, Idea de un príncipe político cristiano representada en cien empresas, el autor deja una serie de consideraciones y consejos para el buen gobierno. Finalmente, de Baltasar Gracián, El discreto, es un tratado del ideal del hombre y Oráculo manual y Arte de prudencia, son una obra con un propósito educativo.


Moralistas castellanos: Guevara, Valdés, Vives, Saavedra Fajardo y Gracián, España, Océano-conaculta, 1999, 522 p. (Biblioteca Universal).

Camino a Birikuta

Camino a Birikuta es un peregrinar poético por la trayectoria de los huicholes. Empecemos de nuevo: Camino a Birikuta es la crónica del viaje emprendido cada año por los huicholes hacia Wirikuta. Viaje que es acompañado por soberbias imágenes exuberantes, contundentes:

En esa laguna de éter navegan el hongo y el peyote,
                                                     -mecanismos arcaicos
                                                                     para sondar el cosmos
                      por un túnel psicodénico (sic)
                                                     abierto
                                                     por extraños númenes-.

En el inicio del poemario, “Tau”, Jorge Antonio García Pérez (Progreso de Obregón, Hidalgo, 1956) realiza un doble registro: lo que sucede y lo que experimenta, misma técnica que continuará a lo largo de 76 páginas. Birikuta recibe a los peregrinos, pero deben llegar purificados:

Precisamos corazones limpios         de toda mancha
                                                                     de toda mala intención
                                                                     de todo mal pensamiento

El tono de García Pérez es la voz de las cientos de voces que transitan los espacios, las fronteras, los trayectos. Con lo cual nos invita a revisar la cosmovisión de esta ancestral cultura. La obra fue merecedora del Premio de Poesía Efrén Rebolledo 2006.


García Pérez, Jorge Antonio: Camino a Birikuta, México, Consejo Estatal para la Cultura y las Artes Hidalgo-Fondo Estatal para la Cultura y las Artes Hidalgo-Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2008, 76 p.

viernes, 13 de enero de 2017

No todas las princesas quieres un príncipe

Durante años las historias enfocadas a la infancia, primordialmente aquellas en que aparecen princesas, príncipes, en resumen, cuentos de hadas, los estereotipos permeaban entre las líneas argumentales. Posteriormente la industria cinematográfica vino a fortalecer la perspectiva anterior. De ahí que no sea extraño que el imaginario colectivo se impere el monopolio de las versiones de Disney. Para corroborar lo anterior, busque en internet imágenes de las princesas más emblemáticas (Cenicienta, Blanca Nieves, La Bella Durmiente, Bella, etc.) y encontrará que es abrumador y casi absoluto el modelo propuesto por la casa productora estadounidense.

Alfredo Gómez Cerdá (Madrid, 1951) rompe esa propuesta de una sólo visión, de princesas inútiles que encuentran su razón de ser en el príncipe valiente que las rescata del tedio (aún sean inconscientes que son presa de él), de las garras de un dragón, de las pócimas malignas de alguna bruja disfrazada de madrastra. En La princesa y el pirata encontramos a la hija de un rey que se muere de aburrimiento y ve pasar la vida a través de la ventana de su torre real. Mira el mundo desde arriba (como lo hace la realeza).

Los príncipes atraviesan presurosos el camino que pasa a un costado de la torre, pero sus urgencias no les impiden voltear hacia aquella ventana. Así, Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente, están a punto de cambiar sus historias porque Filomena, que así se llama la princesa de la torre, resultaba ser mucho más interesante que las otras. Pero ellos no son del interés de ella. Filomena es curiosa, inquieta. Por eso no desea una vida al lado de un príncipe (ni azul, ni con zapatilla de cristal, ni de ninguna manera). La presencia de otro personaje dará a Filomena razón para ser feliz. Teo Puebla (La Puebla de Montalbán, Toledo, 1943) ilustra magistralmente la historia de Gómez Cerda.


Gómez Cerdá, Alfredo: La princesa y el pirata, México, Fondo de Cultura Económica, 1993, 32 pp. (Los especiales de A la orilla del viento).

lunes, 28 de noviembre de 2016

El canto del hombre y Arcillas tras el viento

Sin lugar a dudas el canto es una actividad fundamental para el hombre. Todos, en alguna ocasión de nuestras vidas no hemos podido resistirnos a, al menos, tararear, alguna melodía, e incluso, inventarla. Nicolás Tolentino Jiménez canta su trayecto. El cual inicia en la tierra, como el árbol. Inicio que se hace presente con la palabra: la palabra asigna existencia: “Nombrar para nombrarlo todo, todo…/color, forma, ritmo y movimiento/luz, música solar en equilibrio.”

El inicio, el principio, en flor: “Yo vengo de escuchar voces del río/he sonado la piedra de tambor”. Después es creación, transformación. El fuego, como segundo elemento, da sentido al orfebre. De ahí surge el arma. Pero el fuego va más allá de la belicosidad y cacería. El fuego está presente en todas partes: “Tú, construiste los puertos marinos/Tú, transformaste las parras en vino/Tú, le diste son al yung (sic) y al martillo/Tú, eres la competencia de los hombres/Tú, eres lo más hermoso: Las Mujeres/Tú, llenaste de culpas las conciencias/Tú, le diste la fuerza a la soberbia.”

Luego la carne, la carne sola: “Ser todo, sin ser nada en el silencio/as de remordimientos sin descanso/buscando su refugio en el cruel vino/Ser voz sin decir lo que se siente/Ser la soledad, siempre soledad…” Todo el tránsito que nos convida Jiménez tiene su preámbulo en Dios, en la locura, en la muerte, en el hombre. Pasando por la campana y la serpiente.

La búsqueda del canto en ocasiones se vuelve sórdida. Con una estructura muy rígida. La obra adolece de un trabajo de edición. Errores de ortografía y tipografía desafortunadamente marcan y disminuyen la fuerza de algunos versos: “Te invito a juntar frutos, haber (sic) cuál es/mejor recolector”.


JIMÉNEZ, Nicolás Tolentino: El canto del hombre, México, Editorial Anguiano, 1990, 37 p.



La segunda obra que refiero, pero primera en publicarse, es Arcillas tras el viento. Igual que Canto del hombre, el trabajo de edición no existe. En sus páginas podemos encontrar los primeros esbozos de lo que será, posteriormente, la poesía de Jiménez:

Ayer fluvial
hoy lluvia
mañana agua

Los poemas son más breves que en el texto anterior, También coinciden en la estructura a partir de cantos. Confieso que este tipo de poesía me atrae poco, aunque hay versos que brincan del texto: 

En tu espalda está escrita la historia
de noches de fuego...
allí donde los siglos tejieron las arcillas
allí, donde palpita el beso de la espiga
relámpago atrapado en tu vagina.

JIMÉNEZ, Nicolás Tolentino: Arcillas tras el viento, México, Edición del autor, 1987, 78 p.