martes, 21 de diciembre de 2010

Lo que bien se aprende nunca se olvida.


El trabajo de prostitución tiene como aura una serie de mitos y otro tanto de realidades (eso dicen, no me crean), estas mujeres que aparecen en diversas historias y que lo mismo han sido cantadas por Sabina y Sabines (y viceversa), que son protagonistas en distintas historias. El mundo en que viven es enigmático para unos y censurables para otros, pero siempre seductor. Con el tiempo, la globalización y la tecnología el llamado oficio más antiguo del mundo (aunque hay quien dice que tal título le corresponde a los cuentacuentos) ha agregado un nuevo sustantivo a la larga lista que cita Valle Arizpe en El Canillitas: escort.

Vanessa de Oliveira, brasileña, escort retirada, ahora conferencista, consultora, columnista y empresaria nos cuenta cómo pasó de una adolescente rebelde a prostituta y a todo lo demás que mencioné en un libro que lleva por título El diario de Marisa. La vida real de una escort (México, Plaza & Janés, 2009, 486 p.). En la cuarta de forros se lee: “En 203 comenzó a escribir un diario para hablar si censura de sus citas, de las manías de sus clientes, de las casas de citas, de las orgías, de los swingers, de la vida en las calles y en los prostíbulos.”

Esas líneas me convencieron de adquirir el ejemplar y leerlo de inmediato. La palabra censura tiene una extraña fascinación cuando no es aplicada al que esto escribe. Conforme avanzaba en las páginas y seguía a la protagonista por sus mudanzas de una localidad a otra, de un hotel a otro, de un cliente a varios, de sus constantes pleitos con el casero y su “rareza” por cultivar la escritura en un diario.

La historia real que cuenta Marisa, la encontramos en muchos textos de ficción. Debo decir que fue decepcionante su lectura: el vocabulario usado por los personajes está más cercano a un chico de secundaria que a un prostíbulo (¿o será que soy demasiado malhablado?), los encuentros sexuales bastante light (¿o será que soy demasiado pervertido?) y el drama, cuando lo hay, carece de emotividad, de suspenso (¿o será que soy muy insensible?).

El último capítulo se viene adivinando desde antes: una extensa reflexión llena de “buena vibra”, de “pensamientos positivos”, y todas estas cosas de autoayuda y superación personal que se resumen en el axioma: “Aunque la vida sea adversa, cada problema es una oportunidad para vencer y crecer” (debo aclarar que aunque este resumen-axioma es mío, por pudor evito firmarlo). Cuando concluí entendí me había timado una escort.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Avanzada

El fenómeno de la migración no es algo nuevo o reciente para la población mexicana. La búsqueda de dólares, de un mejor nivel de vida también lo encontramos en los años treinta del siglo XX. Adolfo dejó la hacienda de San Ignacio para ir con su maestro a Canadá y estudiar. A su regreso las ideas de progreso y modernidad pernean y revolotean su cabeza.

Don Miguel, su padre; Maca, su madre y su prima Margarita, se encuentran a un Adolfo desconocido, obsesionado por hacer de la hacienda un campo a imagen y semejanza de los estadounidenses. Pero no sólo es el campo, son las costumbres, el desayuno, la vestimenta, las relaciones.

Yolanda es una mujer que gusta de hacerse desear. Bajo el argumento de estar acostumbrada al estilo de vida de Nueva York, se pasea con los hombres por el poblado. Margarita sufre la indiferencia de Adolfo y pide irse a vivir con la tía Octavia. Ahí deja de ser una ranchera para perfeccionar sus modales y con ellos realzar su belleza.

Los agraristas se apoderan del esfuerzo, capital y trabajo que representa la hacienda. Los padres de Adolfo mueren y éste en la miseria busca nuevos senderos fuera de su terruño. Margarita lo sigue, abordan el tren que los lleva a Veracruz. La travesía es molesta para personas como ellos, pero aguantan.

No sólo van a conocer un lugar nuevo, también se enfrentarán a los sindicatos, los líderes de papel, la corrupción. En la zafra, poco a poco Adolfo se gana la confianza de los jefes y la admiración de los trabajadores. Margarita también, ella en función de su conocimiento en primeros auxilios que adquirió en un hospital.

Desarrollada en la época del cardenismo, esta novela refleja los abusos del corporativismo sindical, del cambio de idiosincrasia de quienes viven un tiempo en Estados Unidos y regresan a México, de la importancia de las convicciones, del enfrentamiento entre el saber adquirido por los libros y el adquirido por los años.

Azuela, Mariano: “Avanzada” en Obras completas I, México, FCE, 1993, pp.965-1126.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Saber lo que es la letra


Galardonado con el Premio Internacional a la Investigación sobre Cultura Escrita 2002, este libro recoge una interesante investigación de Judith Kalman efectuada en Mixquic, poblado sureño de la capital mexicana. Lectura imprescindible para quienes fomentan y promocionan el libro y su lectura, Saber lo que es la letra analiza cómo a pesar de los esfuerzos y programas oficiales los espacios de lectura siguen sin ser explotados en toda su capacidad.

Lo anterior se desprende de  la comprensión de dos conceptos clave: disponibilidad y acceso hacia los materiales escritos o soportes textuales. Ambos son necesarios para dimensionar en toda su magnitud otro concepto: alfabetización, que en palabras de la autora es “entendida como un mosaico de prácticas sociales que varían según el contexto de uso.” (p. 30).

Una de las bases para acercarse a las prácticas de la lengua escrita, fue para la autora el contexto socioeconómico y cultural. De ahí que integre al texto un marco referencial con indicadores de ésta índole. La identificación de los espacios y prácticas de escritura, o de lenguaje escrito, descubre modos y soportes de circulación de la palabra, exhibiendo a la escuela como un lugar de acogimiento de la escritura, aunque no el único. Es así como se llega al concepto de espacio generador de lectura y escritura, en el cual la presencia física y accesibilidad hacia los materiales tienen gran relevancia.

Dentro de estos espacios generadores se ubican la escuela, la iglesia, el correo, la biblioteca, los expendios de publicaciones periódicas, la familia, los espacios laborales, gubernamentales y la calle misma.

Pese al avance tecnológico que propicia medios eficaces y rápidos de reproducción de escritos, en localidades como Mixquic, la copia “a mano” es una práctica de escritura común para tal fin y no solamente una transposición didáctica, en palabras de Delia Lerner. Dentro del hogar encontramos la biblioteca familiar constituida por todos aquellos materiales escritos existentes en la casa.
Mediante un taller de lectura y escritura con mujeres no alfabetizadas, la autora inicia el recorrido de su investigación-acción. Las mujeres participantes descubrieron una nueva forma de mirar el mundo, de ser parte de él, un nuevo camino para su autonomía e independencia, creo que todo ello se resume, en palabras de Carmen, una de las asistentes: “Agarrar un libro y no saber leer, es como si estuviera muda ¿no?”.

Las conclusiones brindan luz a quienes deseen promover la lectura, a hacer lectores, a hacer de la cultura escrita una práctica más valorada y democrática, a no creer que sólo fundando bibliotecas, escuelas, salas de lectura, se apuntará a la formación de lectores.

Kalman, Judith: Saber lo que es la letra: una experiencia de lectoescritura con mujeres de Mixquic, México, SEP/UNESCO Institute for Education/Siglo XXI Editores, 2004, (Biblioteca para la Actualización del Maestro), 190 p.

martes, 7 de diciembre de 2010

Regina Landa


Regina Landa es, de las novelas de Azuela hasta ahora comentadas en este espacio, la primera obra cuya ambientación y desarrollo se presentan en un ámbito netamente urbano. El nombre de la protagonista da nombre a la narración. Huérfana de un padre acaudalado que dio todo por la revolución, Regina se ve en la necesidad de trabajar en la burocracia, sin embargo, las posibilidades de la lectura y el arte que le ofrecieron en su formación le permite tener más claridad en torno al mundo. Ahora, se acostumbra a vivir modestamente, con lo indispensable.

El denso ambiente burocrático hace que el primer día de trabajo no tenga ganas de volver. Mujeres que hacen como si hicieran algo, pero que tienen la prioridad de acabar con el prójimo (aunque más frecuentemente con la prójima) a partir de chismes e intrigas. Hombres desaseados, con nula educación, caballerosidad y buenos modales la intimidan a cada mirada, a cada palabra. Toda una colección de zoología gubernamental a su alrededor: Sanginés (“…flacuchón y espinilludo…”); el señor Gutiérrez (“Un sujeto rechoncho y mofletudo, de paso lento de ánade… gordinflón de voz acatarrada y caderas de cincuentona…”); la señorita Emma (“…un pavo real…”); el señor Sánchez, antiguo amigo del padre y con una personalidad indiferente al interior de la oficina y el amigo consejero fuera de ella; Félix Mendoza (“un tipo trigueño, alto y estirado como poste”); la Modelito (“La llamaban la Modelito porque no sabía hablar de otra cosa. Su cerebro era un almacén de figurines y artículos de fantasía.”), por mencionar algunas especies.

Esos primeros días fueron lo que se conoce como “novatada”, pero a medida que corrían las semanas se fue ganando la confianza de unos y el abuso de la misma de otros. Su eficiencia la llevaba a tomar el dictado del jefe Nava, y la gratitud de las demás taquígrafas, e incluso la amistad de alguna de ellas, como es el caso de Ester Mendiola, de familia rica en el norte del país y venida a menos por la revolución.

Mendoza corteja a Regina, ésta inicia una amistad con un personaje huraño y poco sociable: De la Torre. Ambos se encuentran y coinciden en sus gustos y apreciación musicales. Pero un día desaparece de la oficina, del transporte público, de su vida.
La estructura político-burocrática sufre adecuaciones y llega un nuevo jefe a la oficina, el señor Miguel Ángel del Río. Éste se mueve en círculos intelectualoides donde goza de gran reputación en apreciación musical. Regina no resiste a la seductora personalidad de Del Río, quien lleva a cuestas una historia infantil que le aporta los elementos para conquistar y desechar a las mujeres como cualquier objeto.

Desilusionada, después de deambular por un par de casas de alquiler, Regina lucha por su independencia, aún a costa de la comodidad, una comodidad ficticia ya que sólo es en el ámbito material y aparentemente.

Regina Landa es un texto donde encontramos la crítica a los grupos intelectuales de pose, sin compromiso ni nociones de arte, pero plagados de una verborrea que busca el aplauso fácil. Encontramos la lucha de una mujer de la primera mitad del siglo xx con sus principios, con la sociedad, con sus sentimientos, por su ansiada autonomía.

Azuela, Mariano: “Regina Landa”, en Obras completas I, México, FCE, 1993, pp. 862-964.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Una historia de amor(didas).

Esta ocasión partiremos del supuesto que la trama de Como agua para chocolate es de todos conocida, ya sea por la versión cinematográfica o por la novela en sí que fue muy leída una vez que se llevó al cine. Es por ello que abordaremos la reseña de este libro, desde otro ángulo, y no sólo argumental.

Comencé la lectura un tanto incómodo por la influencia de la película. Fue hasta el cuarto o quinto capítulo cuando esas imágenes de Arau se disipaban. Me parece que el texto se inserta netamente dentro del realismo fantástico y donde debemos analizar cada elemento y personaje bajo ese cristal. Es fascinante el manejo del lenguaje culinario y la inserción de refranes y dichos populares gastronómicos mexicanos dentro de la narración. La estructura de los capítulos es novedosa ya que abreva del formato de los antiguos recetarios del siglo xix (la novela se desarrolla a principios del siglo xx). Muy recomendable para primeros lectores.

Esta primera novela de Laura Esquivel (México, D. F., 30 de septiembre de 1950) nos presenta una historia de amor imposible, en un México del primer cuarto del siglo XX. La cocina y la gastronomía son metáforas de la historia y pretexto para dar forma a los capítulos.

En líneas sencillas y ágiles, Esquivel ejemplifica las condiciones de domesticación femenina que eran práctica común en la época, y de las cuales aún encontramos rescoldos. Hay quien piensa que la novela es una historia de amor rosa. Y hasta cierto punto lo es. Sin embargo, está impregnada de elementos fantásticos que se catalogan como propios del realismo mágico.

Sin embargo, también está cargada de tragedia y drama. La protagonista, Tita, debe enfrentar la adversidad desde el mismo nacimiento, que es prematuro. Y a partir de ahí, observar cómo su gran amor, Pedro, se casa con su hermana Rosaura. Mamá Elena es la madre y/o suegra que nadie queremos tener.

Pero así como Tita personifica la sumisión, obediencia, resignación (todo esto, hasta donde el cuerpo aguanta), Gertrudis, otra de las hermanas, es la de rebeldía, concupiscencia, libertad y vergüenza familiar.

El recurso de los refranes y dichos populares, el mismo título lo es, dan esa dosis de oralidad que facilita su lectura en voz alta. Quizá a muchas personas les sucedió lo que a mi: tuvieron acceso primero a la película y después al libro, con la consecuencia de tener a los actores como los personajes, visión que es difícil de sacudir.

Una pregunta pululó durante la lectura, y es probable que más de uno se halla planteado lo siguiente: ¿se pueden realizar las recetas con que abre cada capítulo?

Esquivel, Laura: Como agua para chocolate, México, Planeta, 1989, 244 p.

domingo, 31 de octubre de 2010

San Gabriel de Valdivias, comunidad indígena

San Gabriel de Valdivias es una comunidad huichola que será escenario de enfrentamientos y alianzas propiciadas por un denominador común: la persecución. Ciriaco Campos vuelve a su terruño después de estar cuatro largos años con el ejército. En el poblado lo esperan sus padres, Dámaso y Cresencia, además de sus hermanas y amistades.

El cacicazgo de los Valdivia va dejando su lugar al de los agraristas encabezados por Saturnino Quintana. Juan Mendoza, Felipe González y Ciriaco, rememoran una travesura hecha a Arturo Valdivia, el dolor de las espinas en sus cuerpos aviva el deseo de volver a hacerlo, pero esta vez con la intención de no pagar las consecuencias.

Consumada la avería, Dámaso obliga a Ciriaco a ofrecer disculpas a don Carlos y a don Arturo, pero quien paga los platos rotos es el pobre viejo. Un personaje observa la vida de San Gabriel y esporádicamente lanza alguna frase que busca ser sabia: Don Ramoncito, maestro rural, aficionado al trago, se da cuenta de la situación que se manufactura.

Un día en la cantina, Saturnino humilla públicamente a don Arturo. Le muestra las fotografías de todas y cada una de sus víctimas. El último en la lista es un Valdivia. Quintana es el encargado de repartir las tierras de los Valdivia, pero no las reparte entre los lugareños, sino entre su séquito de matones, cobijados bajo la bandera del agrarismo.

La presencia de Ciriaco es un acontecimiento que no pasa desapercibido para Quintana. Éste tan acostumbrado a la vanagloria y el dominio, percibe en el vástago de don Dámaso un contrincante para sus planes de repartición de tierras. Sin embargo, no sólo los lugareños originales son acosados, el fervor de la guerra cristera llega hasta San Gabriel.

La ocasión para que Ciriaco y Saturnino se encuentren frente a frente no tarda. Quintana, fiel a su costumbre, desea humillar a Campos, quien responde con un golpe que manda al suelo al matón. Saturnino se venga abusando de la novia de campos y asesinando a sus amigos. Pero la presa más deseada sigue viva.

Con unos pocos hombres Ciriaco huye a la sierra desde donde planea hacerle frente a Quintana. En ese trance es auxiliado por un personaje que será crucial en el desenlace de la historia: el cura Martínez López. El final se presenta en un enfrentamiento serrano. Hay quien logra hacerse justicia por propia mano y hay quien murió sin esperarlo.

Nuevamente el texto de Azuela es una denuncia al oportunismo de algunos actores políticos. Sirve además para mostrar por qué la literatura debe ser eje fundamental de la promoción de la lectura: su objeto es la condición humana y como tal, refleja pinceladas o paisajes completos de dicha realidad. Sirva para ilustrar lo anterior el siguiente fragmento de la novela:

La Casa del Pueblo sirve de bodega para la maquinaria de Saturnino Quintana. Del maestro reaccionario ni razón ni nuevas. ¿A quién le importa la escuela? Ya Saturnino Quintana lo dijo: “Para llegar a diputado, gobernador o ministro, lo que menos hace falta es saber leer y escribir…

Desafortunadamente, nuestro país y Zacatecas, son testigo de ello.

Azuela, Mariano: “San Gabriel de Valdivias, comunidad indígena”, en Obras completas, México, FCE, 1993, pp. 767-861.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Los batautos hacen batautadas

Consuelo Armijo Navarro-Reverter nació en Madrid el 14 de diciembre de 1940. Posee tres de los premios más importantes de literatura infantil en España: “Premio Lazarillo 1974” por Los batautos; “Premio CCEI 1976” por la misma obra; “El Barco de Vapor 1978” por El pampinoplas; nuevamente el “CCEI 1982” con Aniceto, el Vencecanguelos y el “V Premio AETIJ por Guiñapo y Peleplátanos.[1]

El libro trata sobre las aventuras entre amigos, propiciadas principalmente por el azar, la confusión y alguna travesura. Los cuentos aquí reunidos tienen como eje de cohesión a los batautos, las aventuras que a partir de la amistad y solidaridad que existe entre ellos se presentan. Los batautos pertenecen a la familia de la literatura fantástica, podrían tener parentesco con los duendes o con los gnomos, la pigmentación verde de su piel, su escasa estatura y las aventuras que viven así lo muestran.

El mensaje central de las historias es la amistad, acompañada de otros valores como la tolerancia, la generosidad, la solidaridad.

Aunque las historias en sí son atemporales, su creación se inserta dentro del marco del llamado “boom” de la literatura infantil española. Toda la acción se desarrolla en el bosque donde viven los batautos. Durante la trama se manejan algunos conceptos que son muy utilizados en el habla coloquial de España, por ejemplo tricotar, azarado, además de que la autora inventa otros términos, lo anterior dentro de la corriente nonsense en que se inscribe.

El conjunto general del argumento viene dado por los batautos, que son unos seres amables y entrañables que viven en un bosque lejano. Peluso, Buu, el inocente de Gusi, el malhumorado de Erito y el loco del rey, don Ron, viven un montón de anécdotas juntos. Peluso inventa la cometa, Peluso y Buu curan a don Ron de su falta de vitaminas, hacen un desfile impresionante para el cuarenta y dos de "septubre"... Aunque a veces se disgusten, todos son muy buenos amigos y están muy contentos de poder contar los unos con los otros.

El argumento de cada uno de los cuentos que conforman la obra, es el siguiente:

El cuarenta y dos de septubre:  Don Ron mira el calendario y se percata que el siguiente día será el cuarenta y dos de septubre, motivo para convocar al desfile tradicional. Se lo comunica a sus súbditos. Peluso se entusiasmó y convocó a los demás batautos, tras un ensayo general trompicado, el desfile se presenta, pero no como estaba planeado, sin embargo, fue muy divertido.

La flor de zálale: Buu y Peluso deciden jugar al lobo y el cordero, con ese fin se disfrazan, pero Don Ron confunde a Peluso con una flor de zalalé , como no sabe qué tipos de cuidado requiere sale a preguntar sus súbditos. Puesto que nadie conoce esa flor cada quien da el consejo que se le ocurre. En la búsqueda de Peluso se sucede el enredo de esta historia que finaliza cuando Peluso “se come” a Buu y Don Ron encuentra un plumero que sustituye a la otra flor de zalalé.
El gran invento de Peluso: Peluso construye una cometa y se dispone a mostrarla a los demás batautos, sin embargo, el fuerte viento provoca que éstos se levanten por los aires sujetados de la cometa. El único que resiste y sigue haciendo acrobacias es el propio Peluso quien finalmente es ovacionado cuando vuelve a tierra.
Regalos para Peluso: Una mañana cuando Peluso descubre que sus calcetines están rotos, se le ocurre enviar un mensaje al viento solicitando dos pares de calcetines, sin embargo, piensa que sería buena idea pedir más cosas. Los batautos obsequian las peticiones a Peluso quien a la vez debe complacer a Erito.
Reunión primaveral: Peluso, muy elegante se dispone a dar un paseo, en el camino se encuentra a Buu quien se siente menos porque su vestimenta no es tan llamativa como la de Peluso, además de estar sucia. Peluso gentilmente le presta un jersey que Buu utiliza ese día, desafortunadamente como le queda chico se rompe, pero la bondad de Peluso salva la situación.
Por el camino de los pinos: Peluso quiere realizar el viaje más largo que haya hecho un batauto, para eso emprende una travesía por el bosque, durante el trayecto se percata que Erito lo sigue, y cuando al fin cree haberlo perdido se da cuenta que en el pino cien están todos sus amigos, incluyendo a Don Ron.
Falta de vitaminas: Un día Don Ron no podía levantarse de la cama, Peluso y Buu fueron a visitarlo. Ante el panorama, Peluso diagnosticó que a Don Ron le hacían falta vitaminas P y T. Junto con Buu preparó una alimentación rica en dichas vitaminas, invitaron a Erito, pero cuando Don Ron se mejoró los echó de sus casa.
Material secreto: Peluso influenciado por la lectura de un libro de espionaje, encuentra una piedra y se imagina que es material secreto que alguien puede querer. Su extraña manera de actuar llama la atención de Buu, quien se dedica a observarlo hasta que al final los dos platican de lo divertido que se la han pasado.
La gran fiesta del agua dulce: Peluso se entera que hay agua dulce y agua salada, recuerda que cerca de su casa hay un manantial, y de acuerdo con el libro que está leyendo, debe ser de agua dulce. Llena cinco barriles y le obsequia uno a Buu, quien tiene la idea de realizar una fiesta y compartir con los otros batautos las delicias del agua. En plena fiesta, ambos se percatan que el agua no es dulce y le vierten azúcar. Los barriles se acaban en medio de una felicidad cuando Gusi se cae dentro de un barril y mejora el sabor.
Los cuadros: Peluso hace un retrato de Buu y éste quiere también hacer uno de Peluso, así sucede y ninguno está convencido que ese sea su retrato, piensan que es un cocodrilo u otro animal, ambos comparten su alegría e inquietud con los demás batautos.
Los repollos colorados: Peluso decide formar la banda de los repollos colorados, para ser integrante de ella hay que realizar alguna hazaña, así sucede e incluso Erito en medio de su mal humor logra realizar una.
Rascasol, donde ningún gorrión jamás llegó: Peluso emprende una excursión a las montañas, en particular le llama la atención una de nombre Rascasol, Buu lo acompaña, en el trayecto cruzan Rascaluna y Rascaestrellas, hasta conseguir su objetivo.
Un día extraordinario: Cada uno de los batautos se ocupa de sus preferencias, sólo el loco de Don Ron cree ayudar a uno de sus súbditos.


Los personajes tienen las siguientes características:

§  Don Ron es el rey, está bastante loco, sin embargo, cuida a sus súbditos y convive con ellos como si fuera uno más.
§  Peluso es el batauto más coherente, le gusta mucho leer y de ahí deriva sus aventuras.
§  Buu es el mejor amigo de Peluso, su poca experiencia provoca que Peluso siempre trate de orientarlo y guiarlo.
§  Gusi es el batauto torpe, siempre se está cayendo.
§  Erito siempre está de mal humor, de todo protesta.

La mayor parte de las tramas de las historias se desarrollan dentro del bosque de los batautos, salvo el espíritu aventurero de Peluso, los demás tienen una actitud más bien sedentaria (exceptuando la historia de “Por el camino de los pinos”), el cielo (“El gran invento de Peluso”), las montañas (“Rascasol, donde un gorrión jamás llegó).

Las historias tienen un movimiento propio de las aventuras y situaciones chuscas, es decir, es rápido. Tienen poco duración en sí, salvo “El cuarenta y dos de septubre” que dura casi veinticuatro horas, las demás son solo unas pocas.

La redacción de la obra es sencilla en su forma. Sin grandes pretensiones la autora busca (y consigue) divertir a partir de unas aventuras extrañas y hasta absurdas. En el mismo sentido se inserta el contenido, explotando algunos estereotipos como el aventurero, el torpe, el líder, etc.

Es el tercer libro de la saga de los batautos. La autora es considerada una de las máximas representantes del nonsense en español.

Una de las características de Armijo es sin lugar a dudas el juego de palabras constantes. Al respecto, Juan Cervera Borrás nos dice: “En Los batautos hacen batutadas (Espasa-Calpe, Madrid, 1982) el efecto tropezón deja de ser casual para prolongarse en una meditación que se transforma en situación cómica. Así sucede en el capítulo Material secreto (76-85) en el que se pone de relieve que los secretos son objeto de fabricación por parte de sus autores, aunque dicho material sea de poca importancia, como una piedra en la cual ni siquiera se hubiera escrito mensaje alguno.

El capítulo dedicado a La fiesta del agua dulce (86-94) parte de la afirmación encontrada en un libro científico: «El agua del mar es salada, pero en cambio, la que sale de los manantiales tierra adentro es dulce». Ante semejante descubrimiento Peluso organiza una fiesta para celebrar el hallazgo del agua dulce. Pero estuvo a punto de ser un fracaso, pues los invitados comprobaban que el agua dulce no sabía a nada. Peluso se resistía a dar crédito a la realidad, porque «los libros científicos no se equivocan nunca» (90). A pesar de lo cual doblegó su mente y repartió un saco de azúcar entre los barriles de agua dulce del manantial. Y todos pudieron comprobar, hasta la gula, que ahora sí era verdaderamente dulce.”[2]

Este título aparece en el denominado “boom” de la literatura infantil española. Junto con Armijo aparecieron autores como Fernando Alonso, Joan Manuel Gisbert, Jordi Sierra i Fabra o Juan Farías. Es decir, una época donde la libertad de imaginar y escribir suplía a la libertad política.

La autora es afín a jugar con el lenguaje, a crear no sólo ambientes sino también sonoridades, propias de una imaginación expansiva y que sabe llegar al público infantil.  La obra de Armijo acompañó la niñez de toda una generación de españoles, al grado que aún hoy podemos encontrar en la red foros de discusión en torno a su obra y ésta misma en librerías en línea.




[1] Cervera Borrás, Juan: “Palabra y juego en los libros para niños”, en http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/34693953213469429776891/p0000001.htm (septiembre 23 de septiembre de 2008).



[2] http://www.amigosdelibro.com/autores/armijo.htm (25 de abril de 2008).