Mostrando entradas con la etiqueta Roald Dahl. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roald Dahl. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de mayo de 2016

Un dedo incontrolable

El enojo es, para muchas personas, un estado de ánimo incontrolable. Pero, ¿qué sucedería si una de las manifestaciones de éste fuera que alguna parte de nuestro cuerpo respondiera de manera incontrolable? Roald Dahl, el genial Roald Dahl juega con esa posibilidad y dota de este poder a una pequeña de escasos ocho años, la cual, sorprendida, determina cómo hay señales corporales de que su dedo está a punto de transformar a alguien. Las víctimas en esta historia son la señora Winter, y la familia Gregg, maestra y vecinos de la niña, respectivamente.

Con la irreverencia característica de Dahl, el lector hará las delicias de las peripecias que enfrenta la familia Gregg. De un momento a otro todo cambió. Pasaron, literalmente, de ser cazadores a asumir el rol de presas. Con este acontecimiento, el lector puede reflexionar en torno a la relación que establecemos con la naturaleza como seres humanos. El invertir roles es una fórmula para “ponerse en los zapatos del otro”, y por consiguiente, generar el reconocimiento y respeto necesarios para una convivencia armónica. Nuevamente encontramos a un Dahl que confronta a los niños versus los adultos. Donde los primeros son vencedores.

Las obras infantiles del británico son asociadas, casi en automático, con los trazos de Quentin Blake. En esta ocasión no es así. Tal tarea fue encomendada a Pat Marriott. Sus ilustraciones acompañan casi cada una de las páginas de la trama. El dedo mágico, es recomendado, por la editorial, para infantes a partir de diez años, sin embargo, con una buena lectura en voz alta, atrapará a pequeños desde los cinco, realizando ésta en sesiones que no fatiguen al escucha.


Dahl, Roald: El dedo mágico, 2ª. reimpr., México, Alfaguara, 2003, 74 p. (Alfaguara Infantil).

domingo, 12 de junio de 2011

Charlie y la fábrica de chocolate

Sin lugar a dudas una de las características de la literatura infantil de Roald Dahl (Cardiff, Inglaterra 13 de septiembre de 1916-23 de noviembre de 1990), es la de asumir una postura crítica en la relación niño-adulto, cuestionando la manera de conducirse de estos últimos. Publicada por primera vez en 1975, Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the chocolat factory) no es la excepción.

La historia es muy conocida ya que ha sido llevada al cine en dos ocasiones (En 1971, dirigida por Mel Stuart y protagonizada por Gene Wilder y en 2005, teniendo por director a Tim Burton y como protagonista a Johnny Deep): Charlie es hijo único del matrimonio Bucket, quienes viven en la miseria junto con las dos parejas de abuelos de Charlie. Los dulces Wonka son la sensación, sin embargo, Charlie sólo puede aspirar a comer uno al año, el día de su cumpleaños. Un día el dueño de la fábrica, Willy Wonka, lanza una campaña que consiste en encontrar alguno de los cinco billetes dorados incluidos en alguna chocolatina. Los poseedores de tal billete tendrán oportunidad de visitar la fábrica y llevarse una dotación de dulces para toda la vida.

Por esos golpes de suerte que da la vida, Charlie es uno de los afortunados ganadores. Los otros niños son: Augustus Gloop, un niño glotón, devorador de chocolatinas; Veruca Salt, una niña millonaria acostumbrada que siempre se cumplieran todos sus caprichos; Violet Beauregarde, la niña que masca, masca, masca y masca chicle sin parar y  Mike Tevé, un chiquillo enajenado con pistolas y toda serie de violencia emanada por la televisión. Durante la excursión por la enorme fábrica uno a uno van eliminándose los invitados presas de sus propios vicios y padres consentidores. Al final es Charlie quien logra un premio que no se había anunciado.

El texto es muy dinámico, la acción se desarrolla en unos cuantos días, el grueso del libro se ocupa del día que los niños ingresaron a la fábrica. Las ilustraciones de Quentin Blake (16 de diciembre de 1932, Inglaterra) son extraordinarias, llenas de sentido del humor e irreverencia, propias al texto, y la traducción de Verónica Head. También vale la pena visitar los sitios web, tanto del autor (http://www.roalddahl.com/) como del ilustrador (http://www.quentinblake.com/). Charlie y la fábrica de chocolate, es un texto para compartir e invitar a la lectura.

DAHL, Roald: Charlie y la fábrica de chocolate, México, Alfaguara, 2005, Alfaguara, 198 p. (Biblioteca Roald Dahl).